Martes, 17 enero, 2017

Chemtrails, grafitis en la atmósfera

La comunidad científica no apoya el fenómeno, pero va en aumento el número de personas que lo corroboran y apoyan

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Supuestos chemtrails en el cielo | Foto: ojoscuriosos.com
Gabriel Sánchez | @Gabisancara


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Estelas en el cielo al ras de los aviones nunca antes habían abierto el debate actual en torno a si su composición es perjudicial o no para los campos de cultivos y para la vida humana en general, con intereses económicos de unas supuestas cúpulas, o a si se trata del simple rastro que provoca un avión al condensarse el carburante.
El concepto Chemtrail (o rastros químicos) trata de un fenómeno que, según algunos investigadores, consiste en la existencia de llamativas estelas de condensación similares a las que dejan los aviones normales, pero que en estos casos se trataría de rastros de productos químicos. La hipótesis de un complot a nivel mundial con fines desconocidos surge a partir de que son cada vez más los pilotos o controladores aéreos que informan sobre la aparición de estas huellas en el cielo, muchas veces por fuera de las rutas aéreas conocidas, con trayectos imprecisos y serpenteantes y a una altura que no se corresponde con el paso de los aviones. Estas aeronaves dejan un rastro muy ancho, y una de las cosas más llamativas es que al margen de diferentes metales como óxido de hierro o bario, es una realidad el exceso de silicio, tanto a nivel atmosférico como en tierras de cultivo. Muchos campesinos de diversa procedencia internacional, independientemente de apoyar el fenómeno, comentan que hasta los años 90 no se veían patrones irregulares de estelas sobre sus cultivos. La creencia se potencia y las conclusiones que sacan los afines a esta hipótesis promulgan un sinfín de posibles repercusiones: Desde enfermedades, menor producción en el sector de agricultura para potenciar la demanda de los consumidores, hasta el control del clima.
Los más escépticos piensan que se trata de estelas de condensación, pero los creyentes rebaten diciendo que si estuviesen en lo cierto -aparte de que no se producirían a bajas alturas, si no a una altura mucho mayor y se vería fina, como un cordel-, no permanecería en el cielo, sino que iría desapareciendo conforme continúa el avión su trayecto. Tampoco encajaría a priori la forma de telaraña y caminos incoherentes que proyectan los aviones en el cielo, dando círculos y tripulando en forma de “ocho” para, teóricamente, cubrir por completo una localización determinada y evacuar los gases nocivos.

Hay quien antepone la razón a la especulación e incluso ofrece dinero a modo de reto a quien sea capaz de dar pruebas verídicas y contrastadas de indicios de chemtrails. Es el caso de David Incertis, un ingeniero químico afincado en Valencia que empezó ofreciendo 500 euros a cualquiera que le trajese una prueba de que las estelas en sí protagonistas tengan oscuras intenciones, y ante la imposibilidad por parte de alguien a refutar con documentos verídicos, subió la oferta a 1000 euros. No hay respuesta fiable, ¿tú podrás aportarla, o eres de los que permanece fiel a la idea de que se trata de un desvarío minoritario?

 

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