Miércoles, 18 Octubre, 2017

            

Chema Prados: “Vi cómo el edificio de al lado se derrumbaba”

El director de Desarrollo de Negocio de Grupo Trevenque se encontraba en la sede de la empresa granadina en México cuando tuvo lugar el "terrible terremoto"

Humo de polvo tras el derrumbe de un edificio en Ciudad de México tras el terremoto | Foto: Chema Prados
Redacción GD


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La tierra tembló este martes 19 de septiembre en México. Un terremoto de 7,1 grados en la escala de Richter sacudió al país y de inmediato comenzaron a caer edificios, muros… Esta atroz pesadilla la ha vivido el director de Desarrollo de Negocio de Grupo Trevenque, que se encontraba en la sede de la empresa granadina en Ciudad de México. Se ha encontrado con la “sorpresa de vivir este terrible terremoto” mientras desarrollaba su labor como un día normal en la oficina. Desde la ventana vio cómo se derrumbó el edificio de al lado, que de seis plantas quedó reducido a una. Tanto él como sus conocidos están en perfecto estado.

Chema Prados cuenta a Granada Digital cómo vivió el terremoto que duró unos 25 ó 30 segundos. “Parecía un movimiento normal al principio, pero el temblor se fue agravando. Estábamos en la oficina y no dio tiempo a nada. Se colapsaron las escaleras y lo único era salir por la ventana. Aguantamos unos 20 segundos. Durante el temblor se veía la nube de polvo del edificio que se cayó al lado. Salimos corriendo por la escalera hacia el edificio para intentar ayudar”.

El estepeño, afincado en Granada, nos explica que las personas salían del edificio “como podían” y que estaban “blancas, llenas de sangre”. “Era como las imágenes que vimos cuando el atentado en las Torres Gemelas. Ayudamos como pudimos y llegó un olor a gas fortísimo, por lo que nos pidieron que abandonásemos la zona. Había ya enfermeras por allí ayudando”, indica.

Cuatro minutos después, Chema y sus compañeros de trabajo volvieron para prestar ayuda. “Como se cayó el edificio, había problemas de tráfico y lo dirigí. Otras personas de obras cercanas llegaron con picos y cascos. Se caían aun partes del edificio”, recuerda.

Las primeras ambulancias y la policía llegaron 25 ó 30 minutos más tarde. “Estuve hasta la seis y media de la tarde y era un ir y venir de gente. Traían agua, comida, productos sanitarios, tablas y mesas para fabricar camillas, camiones llenos de obreros. El ejérctito tardó casi 40-50 minutos en llegar, y ya hicieron que todos los civiles dejaran su labor y la tomaran los profesionales”, comenta.

Chema asegura que la zona ahora está “desierta y acordonada” y esperan “para poder acceder”. “Se sigue buscando algo de vida para rescatar, pero se ve imposible. El resto de la ciudad sigue viviendo, aunque 40 y pico edificios se han caído. La tragedia es más incluso en colegios que han caído y 30 niños han fallecido”, lamenta.

También destaca la ayuda que prestaron operadores, taxis… El aeropuerto tuvo que restringir los vuelos hasta que se revisaron las pistas. Los turistas de Ciudad de México han abandonado ya prácticamente todos la ciudad. “Da la sensación de que esto es una ciudad fantasma”, comenta Chema Prados.

De momento, “no hay luz, ni semáforos y lo negocios están cerrados” en Ciudad de México, donde también “hay puntos de recogida de mantas y alimentos”. Chema Prados destaca que “es una barbaridad lo que la gente ha aportado”.

La zona en la que se encuentra es conocida como ‘Cinturón de fuego‘, porque es sísmicamente activa, y la gente “convive con ello, aunque no en este grado”, afirma Chema Prados, quien recuerda que ya hace 30 años, también un 19 de septiembre, hubo un terremoto en el que murieron más de 20.000 personas.

El trabajador de la empresa granadina quiere agradecer “todas las muestras de cariño, solidaridad y preocupación” que ha recibido y ahora espera que el daño que este terremoto cause en México sea “el menos posible”.

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