Martes, 24 enero, 2017

Células madre contra el dolor crónico

Imágenes de la médula espinal de los animales mostraron que las células madre inyectadas se habían instalado junto a las células nerviosas en la médula espinal.



image_print

El dolor crónico o dolor neuropático puede afectar a cerca del 7% de la población general y dentro de las Unidades del Dolor supone un 29% de los casos tratados. Este dolor es el producido por una lesión en el sistema nervioso, sean estos los nervios periféricos o los del sistema nervioso central.

Sus causas pueden encontrarse en traumatismos, enfermedades comunes como los herpes, la diabetes, el cáncer o los trastornos neurodegenerativos. También se asocia con tratamientos farmacológicos como la quimioterapia y la radioterapia.

Cuando es causado por el daño a los nervios de la diabetes tipo 2, la amputación quirúrgica, la quimioterapia y otras enfermedades es especialmente intratable porque es resistente a los medicamentos analgésicos. Sin embargo, un estudio en ratones ha demostrado que las inyecciones de células madre de médula ósea podrían ser capaces de aliviar este tipo de dolor neuropático.

Los investigadores de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, dicen que sus hallazgos, que se revelan este lunes en la revista ‘Journal of Clinical Investigation’, también pueden ayudar a avanzar en las terapias basadas en células para trastornos de dolor crónico y disminuir el dolor de la espalda baja y las lesiones de la médula espinal.

El equipo utilizó un tipo de célula madre conocida como células estromales de la médula ósea (BMSC, por sus siglas en inglés), que son conocidas por producir una serie de factores de curación y pueden ser inducidas a formar la mayoría de los otros tipos de células en el cuerpo.

Las células estromales ya se están probando en estudios clínicos a pequeña escala de personas con enfermedad intestinal inflamatoria, daño cardiaco y accidente cerebrovascular, además de que han mostrado ser prometedoras para el tratamiento del dolor, pero no está claro cómo funcionan.

“En base a estos nuevos resultados, tenemos la experiencia y podemos diseñar y mejorar aún más las células para maximizar sus efectos beneficiosos”, afirma Ru-Rong Ji, profesor de Anestesiología y Neurobiología en la Escuela de Medicina de Duke.

En el estudio de su equipo, los investigadores utilizaron células estromales para tratar ratones con dolor causado por daño a los nervios y administraron las células mediante una punción lumbar, introduciéndolas en el líquido que baña la médula espinal. Los ratones tratados fueron mucho menos sensibles a los estímulos dolorosos después de su lesión en el nervio en comparación con los roedores no tratados, según los investigadores.

“Este efecto analgésico fue increíble. Normalmente, si se le da un analgésico, se ve el alivio del dolor durante unas horas, en la mayoría durante unos pocos días. Pero con células madre de médula ósea, después de una única inyección vimos alivio del dolor durante entre cuatro a cinco semanas”, señala.

Imágenes de la médula espinal de los animales mostraron que las células madre inyectadas se habían instalado junto a las células nerviosas en la médula espinal.

Para entender cómo las células madre alivian el dolor, los investigadores midieron los niveles de moléculas antiinflamatorias que habían sido previamente vinculadas al dolor, viendo que una en particular, TGF-beta1, estuvo presente en mayores cantidades en el líquido cefalorraquídeo de los animales tratados con céulas madre frente a los no tratados. TGF-beta1 es una proteína que normalmente secretan las células inmunes y es común en todo el cuerpo. La investigación ha demostrado que las personas con dolor crónico tienen demasiado poca TGF-beta1, según Ji.

ES NECESARIO SEGUIR INVESTIGANDO

En el nuevo estudio, neutralizando químicamente TGF-beta1 se invirtió el beneficio analgésico de las BMSCs y la inyección de TGF-beta1 directamente en el líquido de la médula espinal proporcionó alivio, pero sólo por un par de horas Por el contrario, las células del estroma de la médula ósea se mantienen en el sitio durante hasta tres meses después de la infusión, según detectaron los científicos. Es la longitud adecuada de tiempo, según Ji, porque si las células madre se quedaran permanentemente podría haber riesgo de que se convirtieran en cancerosas.

Es importante destacar que las BMSCs también migran al sitio de la lesión debido a que una molécula emitida por las células nerviosas dañadas llamada CXCL12 –que también ha sido previamente vinculada con el dolor neuropático– actúa como una señal que atrae a las células madre.

El siguiente paso será encontrar una manera de hacer las células del estroma más eficientes. “Si sabemos que TGF-beta1 es importante, podemos encontrar una manera de producir más”, dice Ji. Además, las células pueden generar otras moléculas para aliviar el dolor, por lo que este equipo de expertos está trabajando para identificarlas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *