Políticos franquicia

 

Que en el mundo de la franquicia el único que hace negocio es el franquiciador es algo que ya pocos dudan pero algo tendrán cuando siguen apareciendo por nuestras ciudades desnaturalizándolas y homogeneizándolas. Cuando cierra camisería Pepe, en la que 4 generaciones de la familia salían vestidos para el domingo de Ramos, abre una franquicia de yogures, suvenires, buñuelos o comida basura.

Hacerse franquiciado tiene sus ventajas y no lo voy a discutir. Cuando firmas te dan un manual en el que tan sólo falta que te digan a qué horas puedes ir al lavabo. Los mostradores, vitrinas, folletos, rótulos, gorritos y hasta el saludo con el que recibiremos al cliente está en el manual de imagen corporativa. Cómo compras, a quién le compras, la cartera de productos y lo qué vas a ganar anda por la página 235 del manual de negocio. Hacia la página 125 suelen haber unos gráficos a todo color con el  tráfico de clientes en función del local que alquiles y por la 425 el nuevo y flamante franquiciado encuentra lo del punto de equilibrio que es cuando abrirá la saca para empezar a llenarla con los pingües beneficios que le sacarán de pobre.  Todo se completa con correos electrónicos diarios -o semanales- en los que informan al feliz franquiciado de las nuevas ofertas, estrategias comerciales o mensajes que le ayudarán a seguir llenado la saca.

Hacer una marca propia es difícil. Al producto de calidad debes sumarle un discurso sostenible en el tiempo y una paciencia que al santo Job seguramente vería complicado mantener su fama. Comprendo a los franquiciados pero al poco tiempo se dan cuenta que, salvo una decena de franquicias el resto es humo. Un día verán que unos de los productos son infumables pero no pueden quitarlo de en medio ya que da beneficios a nivel global. Otro día el cartel de una campaña le parecerá penoso pero se lo tendrá que comer con guarnición bajo apercibimiento de sanción por dañar la imagen global de la marca.

Las grandes marcas políticas son franquiciadores de ilusiones y no dudan ni un segundo dejar colgados de la brocha a sus  los políticos de provincias franquiciados si la imagen de la marca así lo recomienda.  Ya sea defender 700 días de asilamiento por ferrocarril, una fusión sanitaria o la piscina más grande del mundo,  el político franquiciado hará de tripas corazón y no dudará en defender los intereses de la franquicia por encima de los suyos o de los de su entorno.

En estos días hemos conocido que el gobierno de España ha desestimado la candidatura de Granada para ser sede de la agencia europea del medicamento con el apoyo del Partido Popular, Partido Socialista Obrero Español y Ciudadanos. Barcelona será la candidata hispana para cuando al oso británico se atrevan a desollarlo. Tras meses inflando el globo el trío de políticos franquiciados granadinos, deben estar ahora mismo preparando la guarnición necesaria para tragarse semejante sapo y sin duda, desde de la sede de la respectiva franquicia, les llegarán los emails necesarios para ayudarles en la tarea. Les ayudarán a secar  sus lágrimas de cocodrilo y recuperar  su mejor sonrisa para vendernos el próximo producto estrella.  Se lo compraremos y a ellos les valdrá para justificar seguir siendo defendiendo la política franquicia, es más cómoda.




Ahora el Tren

Estimado Sr. Ministro de Fomento D. Íñigo de la Serna:

Como puede suponer los granadinos que el pasado domingo, día doce de febrero, recorrimos nuestro particular ´manifestódromo´, no tenemos nada personal contra usted pero sí todo contra el ministerio que dirige. Ese ministerio, con independencia del titular, hace años que no respeta a nuestra ciudad ni a nuestra provincia. Me explico Sr. ministro.

En los últimos treinta y cinco años cualquier decisión sobre el ferrocarril que haya afectado a Granada ha sido perniciosa para nuestros intereses como sociedad y le anticipo que no sólo hablo del turismo. Ya fuese el titular de un color o de otro, la norma no escrita para con Granada –confío en que no esté negro sobre blanco…– es incumplir con las promesas y cumplir con los recortes. No le voy a aburrir con datos ni con la hemeroteca pero sí quiero informarle que algo ha pasado en nuestra tierra: nos ha dado por no callarnos cuando nos pisan. Cosas que pasan.

Vista la manera de contar que tiene la subdelegación del Gobierno en Granada, me permito decirle que fuimos unos cuantos más de dos mil quinientos los que acudimos a la manifestación en defensa del ferrocarril y que está en nuestro interés insistir hasta que se nos escuche. De la persistencia en nuestras reivindicaciones mejor que a la Subdelegación del Gobierno, pídale datos a la señora Presidenta de la Junta de Andalucía. En estos momentos le garantizo que Susana Díaz tiene tendencia a apoyar las reivindicaciones de una provincia levantisca como Granada. Digamos que nos hemos ganado su cariño y atención.

Ya puestos no estaría de más que en esa conversación sobre Granada y el ferrocarril le pregunte por la parte del Eje Ferroviario Andaluz que le corresponde a la Junta y que anda cubierta de jaramagos y retama por las campiñas de Osuna. Igualmente debe saber usted que unos cuantos nos hemos dado cuenta que ha aprovechado la dejadez de la Junta con el citado Eje Ferroviario para abandonar el compromiso de su ministerio con el tramo Almería- Granada, lo cual ratifica que su interés por contar con Granada como tierra de paso del Corredor Ferroviario del Mediterráneo es poca o ninguna. Sobre la fecha en la que el metro-tranvía echará a andar igual pueden establecer un bonito debate sobre quien ha fallado más en los pronósticos granadinos, Fomento de la Junta o Fomento del Estado. Los granadinos estamos expectantes.

Como verá usted sr ministro hartos de esperar a que nuestros políticos franquicia decidan priorizar las necesidades de nuestra tierra ante las necesidades de sus respectivos partidos hemos decidido ponernos en pie y juntos arrimar el hombro en defensa de lo que creemos justo. No lo vea como una manera de suplantar a nuestros políticos ante ambas administraciones, antes véalo como una manera de reforzarles para cuando deban tomar nuevas decisiones y los intereses de Granada no vayan parejos a los de sus partidos como por ejemplo la reconexión ferroviaria por Moreda.

Atentamente

Un granadino




Granada y su minuto de gloria

Como cada dos de enero, Granada ha servido para que las dos Españas nos hielen el corazón.  Eso sí, con el mismo entusiasmo que todo el país se suma a un debate muy nuestro al día siguiente nos devuelven al ostracismo. Queda claro que nuestro presente y futuro importa poco al oeste de Loja, levante de Guadix y norte de Huéscar. Sólo interesa nuestro pasado cuando de soslayo les afecta.

Si pedimos trenes del siglo XXI modernizando las infraestructuras existentes resulta que no somos población suficiente para rentabilizarlos. Si la moda pasa por los AVE y se nos ocurre pedir uno con todos sus avíos se nos tilda de despilfarradores y yonquis del pelotazo urbanístico. Si el 30% de la población se echa a la calle cada mes para manifestarse por un tema capital como es la sanidad resulta que no son interlocutores válidos y sí lo son unos sindicatos con serios problemas para representarse a sí mismos.

Nunca fuimos gran cosa, de reino de pitiminí vasallo de los castellanos hemos acabado en provincia olvidada de la que se acuerdan un día al año a base de manosear los hechos históricos y arrimar el ascua a la sardina propia.

Ahora no nos matamos como los nazaríes pero seguimos siendo incapaces de entender que nadie de fuera vendrá a resolver nuestro presente y diseñar un futuro que nos interese. Nuestros ´políticos franquiciados´ tiran de manual cada vez que desde la metrópoli respectiva deciden dedicarnos unos segundos y estos corren a cumplir como buenos  vasallos. No importa el tema, con la facilidad que nos cambiamos de ropa interior ellos asumen un discurso o el otro y si se lo piden los dos a la vez.

Ni llegaron los refuerzos del norte de África para salvar a los nazaríes ni llegarán esta vez desde el norte ni desde el oeste. Estamos solos y si lo nuestro lo dejamos en manos ajenas hasta dentro de 364 días a Granada no nos toca otro minuto de gloria.




Granada ya no se calla

Soy más de secano que una fanega de cebada, tan sólo he cruzado el Estrecho un par de veces y otras tantas me hicieron recorrer el puerto de Barcelona a bordo de las famosas golondrinas.  El mundo de la náutica es un medio que considero hostil y me impresiona más que flote un superpetrolero a que un vuele un 747 diga lo que diga Arquímedes.

Mientras ayer recorría la Gran Vía con el orgullo de ser granadino pensé en lo que tarda una de esas ciudades flotantes en cambiar de rumbo. Por lo visto millas antes el capitán de turno toma todas la medidas necesarias para que el monstruo responda. Me quedó meridianamente claro al pasarme unos  segundos  interminables  intentando  que el Titánic sortease el puñetero Iceberg.  No hubo forma y se lo come una y otra vez al llegar tarde la orden para virar todo a estribor… o a babor que nuca me aclaro.

Sin duda la sociedad granadina está cambiando de rumbo y ha decidido que ya no se calla. En un mes justo salimos unos 5000 granadinos para exigir el fin del aislamiento por ferrocarril y ayer fuimos más de 60000 los alzamos la voz para defender la sanidad pública. Todo apunta que a nuestros representantes políticos se les ha acabado el tiempo en el que para cualquier desastre sacaban el manual y la sociedad masticaba y digería cualquier bazofia con forma de excusa.

En un mes Granada les ha dado a unos un aperitivo y a otros el plato principal. Los primeros dan claras muestras de no haber entendido nada, los segundos andan como pollo sin cabeza intentando comprender que es lo que ha pasado.

Serán treinta días  para enmarcar en la historia de nuestra ciudad si como parece este mastodonte,  a veces indolente y casi siempre individualista que es nuestra Granada, hubiese iniciado una nueva etapa en la que los administrados exigiesen a sus administradores, una época en la que ya no valgan los apaños ni la política del ventilador.

Nos están mirando atónitos desde toda Andalucía. De nuevo Granada parece que despierta y puede liderar algo grande y a la vez simple en toda Andalucía. En la era de las comunicaciones la sociedad ya no acepta gato por liebre y le sobran fuentes de información. Tienen dos caminos, subirse al barco y remar todos juntos o quedarse varados en la insignificancia del olvido. La decisión es suya, Granada ya no se calla ni espera a nadie.

 




#GranadaPorTrenYA y la malafollá

Una vez que los profesionales han hecho su trabajo sobre la manifestación del pasado sábado, he pensado que algo se les ha escapado. La clásica guerra de cifras carece de interés para mí;debéis saber que la asistencia fue de obligado cumplimiento en mi familia ante el temor de no ser suficientes para sostener la pancarta.  El aspecto de quién asistió y quién no, me aburre casi tanto como los crucigramas. Si el enfoque es que cada uno de los asistentes intentó arrimar el ascua a su sardina, simplemente me entra sueño. Estuvimos quienes quisimos y nos une el fin del aislamiento por ferrocarril de Granada y provincia, luego en su casa cada uno lo aliña a su gusto.

Todo eso está en cada una de las crónicas periodísticas. Falta el aspecto más granadino del asunto. Falta ese pariente que te pregunta qué pintas tú en las cosas de Graná si eres de un pueblo; el otro al que el tren directamente le importa una polla; o ese amigo que te ve en el periódico y no puede evitar fusilarte con un qué es lo que buscas metiéndote en esos fregaos.

Eso es Granada,  amigos. Granada es lo que escuchas mientras sostienes la pancarta a pleno sol y una señora suelta aquello de que con la pila paro que tenemos y estos protestando por el tren;  también es Granada compañeros de profesión que tiran de ironía y te recuerdan que no te has manifestado por el retraso infinito de las obras  del metro-tranvía.

A Granada tienes que quererla como es y no como te gustaría que fuese. Si te recriminan que mucho tren pero que no has tomado postura en el debate sobre la situación de los hospitales, te aguantas. Si te sueltan que no hay huevos a meterse con la Junta, respiras hondo; y si escuchas que todos los del sábado le bailamos el agua a Paco Cuenca recuerdas que lo que no mata engorda.

Es la crónica malafollá de la manifestación del 17S lo que me interesa, es la única manera de analizar la situación y afrontar cómo colaborar en el desarrollo de tu tierra sin amargarte la exitencia. Y me gusta. Sí, me gotea el colmillo cada vez que me sueltan una “bocaná”,  pues a los granainos se nos debe leer entrelineas y ninguno malgasta su malafollá en aquello que no le interesa. Si te suelta un estacazo de calibre grueso debes saber que en el fondo está jodido, que le hubiese gustado estar allí, que odia su conformismo, que le puede su fatalismo ancestral y si rascas un poco más descubres que se avergüenza de ser propenso a destruir cuando le gustaría participar a pecho descubierto en construir una Granada próspera.  La malafollá nos corre por las venas y el día que sepamos alinearla en favor de nuestra tierra seremos indestructibles. Mientras tanto hay que joderse y que no te falte omeoprazol.




#17S, ¡Sí, Granada a la calle!

Cuentan que en la campaña electoral de 1992 el equipo de Bill Clinton no sabía cómo meterle mano a Bush padre. Ponerle de patitas en la calle y meter los muebles del demócrata en la Casa Blanca parecía misión imposible. Supongo que James Carville hizo todas esas cosas que vemos en las series americanas y concluyó que “es la economía, estúpido”. Esa era la clave y en esa costilla golpearían día sí y día también hasta dejar sin aire a su contrincante. Todo lo demás podía y debía esperar.

Guardando las distancias con los americanos nos dio por pensar cómo podíamos colaborar en romper el bloqueo ferroviario al que están sometiendo a Granada y que ya dura más de quinientos días. Concluimos que el punto débil de Granada es que no la respetamos y por tanto no la respetan más allá de Loja al Oeste, Huéneja al este, Almaciles al norte y el Mare Nostrum al sur. Cada uno vamos a la guerra por nuestra cuenta y si es necesario recogemos los bártulos y cambiamos de frente como el compañero diga que la otra trocha ahorra unos minutos de viaje.

Sin mostrar unidad ¿a qué ventanilla iremos a exigir respeto?, ¿y que sería lo que podría unir a todos los granadinos?… Sin duda reivindicar el fin del vergonzoso aislamiento por ferrocarril que padecemos. Esa conclusión nos llevó a ver como imprescindible poner fecha y quitarle lo antes posible la válvula a la olla exprés de Granada.

El 17 de septiembre lo hemos planteado como el día que Granada dirá basta, el día que Ganada saldrá a la calle unida a exigir el respeto que claramente no nos tienen igual porque no nos hemos ganado.

El #17S tenemos que conseguir llenar la avenida de Andaluces porque es para todos los granadinos, para los que queremos entre el tren soterrado y para los que lo queréis en superficie, para los que queremos retomar el trazado original de Loja y para los que queréis que acaben este, para los que queremos que el tren remonte de nuevo el Almanzora, para los que queremos una estación digna y para los que ya os va bien esta revisada de chapa y pintura, para los amigos del ferrocarril y para los enemigos, para los que queremos una fecha para el metro y para los que pensáis que será un fracaso, para los que estamos acojonados con la que se va a liar en la ronda sur y para los que pensáis que para lío el de la rotonda de Maracena, para los que recordáis que ZP llegaría en AVE allá por 2007 y para los que os acordáis de Álvarez -Cascos, para los que nos da la risa al ver el AVE por el túnel de San Francisco y para los que lo veis como un mal menor, para los que nos duelen las murallas abandonadas y para los que os importan un rábano, para los que el teatro de la ópera fue un sueño y para los que pensáis que menos mal, para los que propusisteis la estación en la rotonda Europa y para los que sólo Andaluces era opción, para los que veis en el AVE síntoma de progreso y por los que nos gustarían una buena red de cercanías y media distancia, para los que no podéis regar con el agua de Rules y para los que peleáis por el acelerador de partículas, para los que apostamos por ser la capital sanitaria y para los que os duele Granada, para los que os gustaría ir a cualquier capital andaluza en un tren digno y sí, también para los granainos #malafollá que estáis en contra de todo lo anterior que haberlos haylos.

El 17 de septiembre a las 12h en la estación de Andaluces es para demostrar que si por “los ríos de Granada sólo reman los suspiros” en sus calles se alza la voz contra el abandono y que si una vez “enterramos los ríos” ahora nos plantamos y alzamos la voz contra la injusticia, que si hasta ahora hacíamos la guerra cada uno por su cuenta nos unimos para exigir respeto y el fin del aislamiento por ferrocarril. Que se enteren, “es Granada, estúpidos.”




De debate en debate

En Granada saltamos de un debate a otro con la misma agilidad que aquella puñetera ardilla se recorría Hispania sin tocar el terruño. Con el soterramiento del AVE todavía caliente nos lanzamos a certificar el fracaso anunciado del observatorio de la movilidad y es que sumarse a un coro para glosar el fracaso del otro, es casi tan granadino como aceptar entradas gratis para lo que sea.

El soterramiento del AVE, la estación de Moneo y el famoso tramo de Loja, quedaron anulados a principios de la legislatura que ahora agoniza por un puro cálculo electoral. Supongo que en un despacho de ADIF le explicaron a la ministra que para mantener el proyecto intacto haría falta no sólo el dinero que no había sino también tiempo, el tiempo que no tenía la ministra. El objetivo era sencillo, sea lo que sea y se llame como se llame, debería inaugurarse poco antes de la campaña de las generales de 2015. Todo apunta a que esa ficción es el relato más real y el que justifica los tres tajos a la altura de la yugular de Granada: fuera el tramo de Loja, Moneo al cajón y soterramiento para que te quiero.

Desde ese día se cerró el despacho del ministerio para el proyecto del AVE a Granada y ni alcalde, ni oposición ni los vecinos de la Chana lo han podido abrir. Lo que ahora vemos se parece mucho a un engaño masivo por parte de la oposición al nivel del que ha hecho el gobierno y no lo entiendo. Saben que una obra como esa no se puede parar sin unos gastos e indemnizaciones brutales. Conocen de primera mano que entre proyecto y ejecución material de la obra el soterramiento hasta Andaluces implica no menos de 4 años y sacar del cajón a Moneo ¿o es qué piensan que a la decimonónica estación se le puede hacer otros arreglillos en el sótano? Por más que escudriño el vuelo de las aves buscando augurios no alcanzo a entender qué mantenga viva la esperanza de los vecinos. La política implica decir la verdad guste más o menos y ahora es la oposición quien falsea la realidad. ¿Qué objetivo tienen? ¿Ponerse al nivel del ejecutivo de Rajoy? Si perseveran lo conseguirán aunque se ha interpuesto el dichoso observatorio de la parálisis y el debate se ha aparcado. Cosas de la LAC

Por muy anunciado que estuviese el fracaso (que granadina me ha salido la sentencia) había que certificarlo e imputar a culpables. Ya la tenemos, María Francés a la hoguera. Durante la campaña de las municipales todos los grupos presentaron sus propuestas para poner patas arriba la LAC, unas más radicales que otras pero casi todas carentes de sentido y mucho menos de presupuesto. El primer premio se lo llevó la propuesta del alcalde para mayor humillación de Telesfora. Mire usted por donde en las reuniones del observatorio las fuentes de las que brotaron ideas se han secado y nos debemos alegrar. A pocos meses de la entrada en funcionamiento del metro-tranvía, lo auténticamente granadino hubiese sido acordar o imponer algún arreglo de chapa y pintura para contentar a las parroquias correspondientes tirando unos cuantos millones más a beneficio de inventario.

Por una vez las casualidades y el descomunal retraso que arrastra el metro-tranvía nos pone en bandeja parar, esperar, medir, observar y evaluar el impacto de esta obra faraónica en todo el área metropolitana en lo concerniente a la manoseada movilidad. Por una vez igual esperamos a tener datos y ajustar los recursos existentes a la realidad y no a los intereses partidistas. Vaya, igual se abre otro debate.




¡La política es… cómo un trato!

En sus mejores años Jesulín de Ubrique recogía orejas y bragas en los ruedos mientras aprovechaba la noche para pasearse por las televisiones. Todo era como un toro. Para argumentar cualquier respuesta necesitaba pisar terrenos conocidos y tiraba de su amigo el bóvido. “La vida es como un toro, te da gloria y cornás”.

Con los años me veo reflejado en el maestro de Ubrique más de lo que me gustaría siendo el mundo comercial mi “toro”. El mundo de las ventas, de las operaciones comerciales son mi vara de medir para entender lo que puede estar pasando – o no – en muchos otros ámbitos como la política. Las negociaciones para ver quien nos fastidia desde la Moncloa es un caso perfecto.

Pedro Sánchez sabe que tiene un producto escaso y deseado. El principal comprador, el que tiene taco, empezó la negociación ninguneado el valor del producto. Seguro de la imposibilidad del trato por izquierda no le ha pasado hasta la fecha ni una sola oferta. Ya vendrá maduro empujado por los suyos deben estar pensando. Todo un clásico de los tratos cuando crees tener la sartén por el mango.

En el mundo comercial el peor escenario es que el comprador sepa que nadie más quiere tú producto. Si no rompes esa percepción te pondrán el precio. Así de simple. La operación necesitamos otro comprador la pone en marcha un reducido grupo cercano a Sánchez y usan a Ciudadanos de muñidor. El objetivo está claro, revalorizar los 90 escaños como si fuesen 180. Se lanzan a dar verosimilitud a un segundo comprador mientras Pedro escenifica el farol y ningunea a Mariano. No te necesito le está diciendo. Sea como sea lo ha conseguido, ha puesto de los nervios al centro-derecha que ya no está convencido de ser el único comprador de los 90 escaños. Está claro que si el PP y Ciudadanos pretenden hacerle una oferta al PSOE el precio ha subido desde el la noche del #20N. La cabeza de Mariano Rajoy en bandeja de plata ya no será suficiente.

En la operación necesitamos otro comprador parte del PSOE, las baronías, están jugando un papel clave sin saberlo. Ellos son los primeros que ven posible el pacto por la izquierda y el peor escenario que habían contemplado. Tenían el epitafio de su secretario general redactado y se les ha ido de parranda. Como Presidente del Gobierno no podrían derrocarlo. Esta actitud nerviosa da verosimilitud al trato por la izquierda actuando de gancho perfecto para que en el PP los nervios se hayan desatado.

Pero todo no acaba aquí. Por más que el segundo comprador tenga los pies de barro al ser la suma de muchos, con tal de evitar un gobierno de centro-derecha se han guardad sus líneas rojas y ha tomado cuerpo esa. Iglesias ya ha dado el paso definitivo y ha puesto una oferta sobre la mesa. De nuevo da credibilidad al trato y los nervios se desbocan. La puja está abierta y Pedro se deja querer a izquierda y derecha. El precio de sus 90 escaños sube cada día al ritmo que baja el petróleo.

Bajo la espuma mediática cada uno está tomando posiciones para sacar el máximo partido a su situación y en un mundo de timoratos el más audaz suele llevarse el gato al agua. Algunos olvidan que, como diría Jesulín, la política es como un trato.




Delenda est Diputaciones Provinciales

Hace unas semanas no sé qué organismo europeo, que se dedica a la cosa de la transparencia, publicó el ranking de todas las diputaciones provinciales. La granadina salió bien parada y a los pocos tuits mi “time line” se llenó de mensajes de autofelicitanción tanto por los actuales inquilinos como por los que la dejaron hace pocos meses. Faltaba pecho para tanta medalla.

Pocas minutos más tarde la prensa digital se hacía eco de la noticia y a eso de mediodía casi me atraganto con la cerveza que me hubiese gustado estar tomándome. En la emisora que me entretiene mientras hago kilómetros otra vez el mismo mensaje gestado en las sede de cada partido, otra vez ese mantra hipócrita y falso por el cual sin las Diputaciones Provinciales los municipios menores de diez mil habitantes volvería a la Edad Media abandonados de la mano de Dios y Alá. Ni agua corriente, ni luz ni calles asfaltadas. Casi prefiero la falta de memoria que calzan los actuales inquilinos, por lo menos no necesito omeprazol para escucharles.

Como la memoria selectiva es una pandemia entre nuestros políticos habrá que recordarles algunas decisiones que tomaron sus antecesores. En los primeros años ochenta se anularon las Diputaciones en aquellas provincias que a la vez eran región. Las competencias y los funcionarios pasaron directamente a las recién creadas comunidades autónomas. De haberlas mantenido no se podría hablar de superposición de administraciones y si de amontonamiento directamente por lo que, muy a pesar de algunos, hubieron de renunciar a un rosario de cargos en los que aparcar colegas venidos a menos.

Por más que he buscado no he localizado ningún pueblo de Madrid, Murcia, Cantabria y la Rioja que hayan vuelto a la Edad Media. Tremendo, de un día para otro cuatro Diputaciones Provinciales desaparecen y no pasó nada. El sol salió por el oriente, calentó y se puso por el occidente con la misma indiferencia que un día cualquiera. Ni una manifestación, ni una lágrima. Ni me quiero imaginar que mal lo pasarían nuestros pueblos treinta años más tarde incomunicados en plena revolución de la red.

Se acerca una reforma de la Constitución y poco se está hablando de una de las incongruencias más grandes de nuestra estructura administrativa. La convivencia de dos modelos de Estado antagónicos no puede durar más tiempo salvo que los algo más de ciento cuarenta millones de euros que nos cuesta la estructura política y la maquinaria de generar propaganda partidista sean los verdaderos motivos que sigue justificando la superviviencia de las Diputaciones Provinciales.




Acorralado

Farsalia,  agosto del 48 ac . Las seis legiones con las que cuenta Cayo Julio César llevan semanas comiendo poco más que raíces y bebiendo lo que sacan de pozos excavados por la necesidad.  A su espalda una tierra yerma que la debilidad les impide usar como escapatoria. Frente a ellos la opulencia, desde el último legionario hasta los senadores rebosan en provisiones y  seguridad en la victoria. Cayo Julio César y su ejército están acorralados.

Pompeyo teme lo que fue su enemigo aunque frente a él sólo ve sombras y hambre. Opta por no plantear batalla y que la naturaleza haga su trabajo. Los senadores hinchados de orgullo le tratan de cobarde mientras se reparten los restos de la herencia de César.

Tras el #20D he dudado sí comparar a Pedro Sánchez con Pirro, rey de Épiro, o con Cayo Julio César ante una de sus situaciones límite como fue la batalla decisiva de la Guerra Civil contra Pompeyo y el Senado. El asunto es que primero debería asumir la sensatez de Pirro y ver que este rosario de “victorias” que lleva el PSOE les lleva a la irrelevancia. Una vez asumida la realidad como hizo el rey de Épiro le toca plantear una estrategia para intentar salir de airoso del acoso por tantos flancos como está recibiendo.


Cada amanecer de ese verano riguroso en la Grecia central las legiones cesarianas se colocan en orden de batalla pero a las pocas horas regresan al campamento. A pesar de su manifiesta superioridad Pompeyo sigue  respetando a su colega de triunvirato y se niega a plantar batalla. La presión también se ceba en el bando que tiene las de ganar y le exigen que remate la faena. Por fin cede y coloca sus casi sesenta mil legionarios frente a los harapientos cesarianos.


Un plan audaz y la seguridad de que ya no les queda tiempo, que están ante su última oportunidad, infunde a las legiones de César de una eficacia tal que arrasa con la prepotencia de los que se creen vencedores antes de luchar. Fuera cálculos y aquí y ahora acabará todo. Desbordadas las líneas pompeyanas por los flancos y por el centro Pompeyo y los miembros del senado se largan. El derrumbe es ya definitivo y allí acabo todo. De acorralados a vencedores en pocas horas.

El PSOE ya no puede esperar y aunque la mera comparación de Pedro Sánchez con Cayo Julio César roce la ofensa su situación es igual de desesperada salvando las distancias. El jefe de Ferraz  tiene un tercer frente en su retaguardia que llega al sur de Despeñaperros.

La audacia es su único camino. Someterse a Podemos será el fin, dejar gobernar al PP por la presión de los mercados es la muerte lenta atravesando el páramo.  Debe tomar la iniciativa y sorprender con un plan socialdemócrata ambicioso y de manual que firmará el PP aplaudiendo con la orejas con tal de mantener el poder.

Derogación de todo el abuso que representan muchos puntos de la reforma laboral. Sobre la mesa la ley de la educación que diseñó Gabilondo.  Exigencia de fondos para la ley de la dependencia y de la memoria histórica. Un plan para reflotar el i+d+I . Transformación del senado en cámara territorial o su eliminación.  Eliminación de la diputaciones -funcionarios y competencias a las ccaa. Poner patas arriba la financiación autonómica y el encaje de las nacionalidades históricas en la España del siglo XXI.
Un plan que modernice España y que sea aceptado por el partido conservador como moneda de cambio de la abstención. Y como guinda exigir que Mariano Rajoy vuelva a su registro de Santa Pola y deje de perder dinero por dedicarse a la política.

Los objetivos claro que justifican las acciones y 
el PSOE tiene que elegir entre liderar con audacia las reformas de este Estado que hace aguas o sucumbir acorralado y sin dignidad tras más de 130 años de existencia.




Vidas paralelas, Artur Mas y Quinto Sertorio

Esta mañana leyendo “el adiós de Héctor “de Pérez-Reverte me ha venido a la cabeza Plutarco y su famosa serie “vidas paralelas”. No, que a nadie se le ocurra ir a la parrilla televisiva para ver a qué hora y en qué cadena la ponen. En “Vidas Paralelas” el historiador romano ancló la idea de Roma como la auténtica y única heredera de la Grecia clásica. Se sirvió de la misma idea que el académico para redactar su artículo dominical, en la historia podemos encontrar ejemplos de todo lo que hoy está pasando. Igual que Plutarco fue capaz de ver similitudes en la vida pública “Pericles y Fabio Máximo” o de “Alejandro y Julio César” voy a cometer la temeridad de confrontar las biografías de Quinto Sertorio y Artur Mas.

Sertorio fue un hombre del régimen. A las órdenes de Cayo Mario participó como uno más en cada una de las misiones que se le encomendaron. Militar capaz seguramente jamás pensó en acaudillar ningún movimiento contra Roma pero la guerra civil que estalló entre su protector y Lucio Cornelio Sila le obligó a dejar ese puesto confortable de segundón cumplidor.

Con la victoria en sus manos Sila le puso la proa a todo lo que le recordase a Cayo Mario. A Quinto Sertorio el final de la guerra civil le cogió como Pretor en Hispania y decidió que había llegado su oportunidad. Le dijo a Sila que él y su corza estaban manejando bien a los lugareños así que podía ir olvidándose de esos territorios. Los habitantes de la península ibérica siempre hemos sido muy dados a ser guiados por entes divinas y Sertorio nos caló desde el primer día. Interpretando los designios de una corza unió a esos pueblos contra Roma y ya tenía en sus manos el verdadero papel protagonista al que nunca había pensado optar.

Ni en sus sueños más húmedos Artur Mas pensó que sería el líder de una Cataluña camino de la independencia. De hecho dejó por escrito que era un mal negocio eso de la independencia y su tarea consistía en ser el regente de Pujol hasta que “l´hereu” estuviese preparado para interpretar nuevos episodios de “La puta y la Ramoneta”. La caótica situación en la que entró España a finales del 2007 hizo que nuestro “Sila” particular entrase en la Moncloa por la puerta grande. Con Rajoy en el gobierno y sin un duro en las arcas públicas Mas optó por liderar el “Espanya ens roba” que estaba cuajando como explicación más simple a toda la situación. No tenía mucho que perder pues lo de gestionar miseria suele ser tan aburrido como frustrante.

Como militar capaz uno y político curtido el otro los primeros años de su liderazgo en solitario fueron un rosario de aciertos. La audacia de sus acciones marcaban las agendas pillando con el pie cambiado a sus Sila respectivos que tenían tantos frentes abiertos como días el calendario. Ningún de los dos “soufflés” bajaban y la cosa ya no tenía gracia.
En una pinza de las de verdad, y no de las que Susana Díaz denuncia día sí y día también, Metelo Pío y Gneo Pompeyo le dieron a Quinto Sertorio en la huerta valenciana su primera dosis de realidad. En adelante todo fueron quebrantos y pronto empezaron las clásicas maniobras en la oscuridad. Nada nuevo en estas situaciones. Unos le seguían recomendando pisar el acelerador, otros que esto había ido muy lejos. Acosado por Roma y por los suyos dejó de ser ese líder audaz y de trato agradable que conquistó a propios y extraños.

Sus últimos meses en la actual Huesca fueron de oscuridad, silencio y desconfianza hacia todos. La única certeza que le quedaba era que la maquinaria romana no cejaría en su empeño hasta aniquilarlo. Marco Perpena, “l´hereu” de Sertorio, lideraba la facción más radical y acabó con su líder cuando este ya no era ni la sombra de aquel general que puso en jaque a la Roma de Publio Cornelio Sila. A todo esto cabe decir que Perpena le duró medio asalto a las legiones de Pompeyo y Metelo.

Con un error de cálculo indigno de la audacia que ha caracterizado los últimos años de Artur Mas ha decidido pisar el acelerador en plena campaña electoral. Por tierra, mar y aire el Sila que ocupa la Moncloa no podía esperar mejor regalo y ha lanzado todas las legiones de las que dispone contra el Sertorio de la plaça Sant Jaume. La pinza la completan todas las instituciones internacionales y gobiernos que pintan algo. Para los artistas de la “real Politique” la victoria pírrica del 27S les ha valido para tomar partido por mantener España como una sola realidad. Que nadie dude que un victoria rotunda de Mas en las catalanas hubiese dejado a España para el desguace y los que ahora arropan a Rajoy más allá de los Pirineos le hubiesen hecho una peineta mientras abrazaban a Artur como un nuevo estadista.
Mientras, para completar el paralelismo, de entre las filas independentistas ya se vislumbra claramente al Marco Perpena de turno. Ese papel se lo están disputando Baños y Junqueras. Entre los dos serán los encargados de mantener el acelerador pisado intentando que la realidad no se imponga a su sueño mientras aparcaran a un Artur Mas desbordado por los efectos secundarios que tiene ser el protagonista de la función. Eso sí, por más que no puedan o no quieran asumirlo, esto ya apunta a un final como el de la Hispania independiente de Roma que soñó Quinto Sertorio.




La campaña sobre raíles

La semana pasada fue tan granadina que llegas a cogerles cariño viendo cómo se tiran las notas de prensa a la cabeza. La inauguración triunfalista de la A7 ha sido el pistoletazo de salida de la campaña a las generales, mucho sapo para el PSOE que responde abriendo fuego con el retraso del AVE y le amarga la semana al PP. Ciudadanos acelera metiendo el dedo en la llaga de Rules pero como la campaña parece que va sobre raíles sube la apuesta y desempolva el tren a la costa para asegurarle el escaño a Luis Salvador. El Partido Popular, encorajinado, responde con el Metro a unos y con un brindis al sol sobre Rules a otros. Mientras, el alcalde libre de la presión de naranja, sigue erre que erre con la Alhambra y los dos chavicos para el Albaicín.

Que el ferrocarril, en cualquiera de sus modalidades, ocupe el debate electoral en una tierra como Granada no deja de tener su gracia pero es una materia perfecta para desenmascarar el poco peso que tenemos ante la Junta y el Estado. No es necesario echar mano del desmantelamiento de la mayor red de tranvías que hubo jamás en Andalucía ni del cierre de la línea Guadix-Baza-Almendrícos salida natural hacia el levante y Europa, y si de política sobre raíles va a ir esta campaña hagámoslo en serio, basta con tirar de la hemeroteca de estos diez últimos años.

En 2004 Estado y Junta de Andalucía aprobaron un plan que parecía romper definitivamente con esa estructura radial tan miope que ha diseñado carreteras y ferrocarriles durante el último siglo. Con el nombre Eje Ferrovial Transversal de Andalucía se decidía la modernización del ferrocarril andaluz anclado en el siglo XIX. Sevilla-Málaga en 55 minutos, Sevilla-Granada en 75 minutos y otros 75 más para llegar a Almería. El sueño era perfecto. El ministerio de Fomento se encargaba de la línea Bobadilla Granada, 126 km, y la Junta se hacía cargo de los 129 km que separan Sevilla de Bobadilla. En una segunda fase Huelva y Almería entraban en juego. Incluso entre líneas se podía entender que, en un futuro no muy lejano, la salida natural al levante por Baza sería de nuevo una realidad.

Once años más tarde y como viene siendo habitual en nuestra tierra el EFT es otro gran proyecto fracasado que empezó a descarrilar por el flanco de la Junta. En 2011 devolvió al BEI los 180 millones prestados como prueba de su fracaso y el estado ha desnaturalizado todo lo necesario su parte del trato con tal de cortar la cinta en esta campaña. ¿El tramo Granada-Almería? De eso ya tal.
La imagen de la impotencia es una obra abandonada por la provincia de Sevilla y el by pass que han acordado entre las líneas del AVE a la altura de Almodóvar del Río. De Málaga y Granada a Sevilla dando la vuelta por Córdoba. La campaña sobre raíles mientras nos la cuelan por la escuadra y es que en nuestra tierra la política con mayúsculas ni está ni se le espera.




Mariano, lo entiendo, se fuerte

En círculos cercanos consideran que tengo tan poca capacidad para pronosticar resultados futbolísticos como para el análisis político. Con la tranquilidad de no defraudar en uno u otro terreno reincido una y otra vez para mantener viva mi fama. En lo referente al Granada los posos del café y el vuelo de un aguilucho que vi ayer dejan claro que nos salvaremos ganando los últimos 20 puntos y es que nos hemos convertido en el equipo que anima el final de liga con un más difícil todavía año tras año. Mejor eso que equipo “ascensor” es lo que les digo a los míos.
En el otro campo de mis virtudes ocultas, el análisis político, acertar los sesenta y dos parlamentarios del “Junts pel Sí” me permitirá vivir de las rentas durante varios años. Con ese crédito pienso mojarme hasta las trancas en estas generales que se nos echan encima.

Ciudadanos no será la “bisagra universal” que el profesor Pérez Tapias lleva pronosticando todo el año. Será el candidato de todo el centro derecha. Albert Rivera será el próximo Presidente del Gobierno con el apoyo de su partido y de los populares tras ser la lista más votada. Ya está, lo he dicho y lo mantendré salvo que abandonen su estrategia de decir todo aquello que la gente quiere y necesita escuchar. Lo de cómo hacerlo o si se podrá cumplir es harina de otro costal y lo que funciona no se toca que decimos en la empresa.

El veinticinco de Arrimadas ha tenido un efecto demoledor sobre la parroquia popular. Aquí, en Andalucía, unos van camino de perdonarle el apoyo al PSOE en la Junta y a otros, los de centro izquierda cansados del PSOE, les está cicatrizando la herida por el apoyo al PP en varios Ayuntamientos. Pronostico que Ciudadano se hará con el trono del centro derecha español con las mismas armas que el independentismo catalán se ha hecho con el parlamento catalán. Enfundad, dadme unos segundos y me explico.

El mensaje de Ciudadanos es imbatible para el electorado que da las mayorías, el que ha votado unas veces PSOE y últimamente PP. Ante un partido popular gris que no puede desprenderse de toda su propia herencia , Ciudadanos le desangra con un mensaje de ilusión, de limpieza, de garantía de arreglar el sistema y diseñar el país serio, eficaz y digno de respeto, ese país que todos hemos soñado alguna vez. El discurso naranja está eficaz que tiene respuesta incluso para los que no se lo compramos y es que es cierto que también ellos tienen derecho a destrozar y desilusionar a sus votantes. Tienen razón, ese derecho les asiste. Chapeau.
Es el momento de recordar que Ciudadanos ha sido durante diez años el alumno aventajado del independentismo catalán. Ante la oscuridad y decadencia del PP, luz. Ante la desesperación y el más de lo mismo, un proyecto ilusionante. Ante la corrupción rampante del sistema del 78 la promesa de todas la reformas necesaria para hacer un país nuevo justo, igualitario y donde todos sus habitantes serán felices como perdices.
Ciudadanos tiene incluso una ventaja sobre la “EsquerraVergencia” al no estar gobernando ni una comunidad de vecinos. La lista de “Junts pel Sí” no ha arrasado también en votos por unas pequeñeces imposibles de esconder derivadas de su gestión más que discutible. Apoyando desde fuera a diversos gobiernos y haciéndoles firmar unos compromisos que hasta Mafalda los suscribiría Albert Rivera nada hacia la Moncloa con toda la ropa bien seca en la orilla y será el rente del centro derecha español. “Mariano, lo entiendo, se fuerte”.




Dos mundos en la carretera

Los primeros días de septiembre son extraños en los bares de carretera. Como en un pliegue espacio-tiempo que tantas películas usan como argumento,  familias que regresan, grupos de amigos, comerciales  y repartidores nos damos cita entorno a los manteles de papel, botellas de tinto y gaseosa.  Dos mundos y los camareros.

El comedor está lleno y, aunque tengo tiempo para llegar a la cita, la tensión entre varios camareros más otro que pasa junto a mí sin mirarme,  con la camisa medio salida y un lamparón en la pechera  son datos suficientes para intuir que hoy toca barra, bocadillo y tercio.

La familia con un niño que sólo quiere macarrones y en el menú no hay se sienta junto al comercial que  no necesita pedir para que le sirvan. La pareja enamorada que regresa camino de la rutina  comparte la carta del menú con un grupo de zagalones que viajan en un monovolumen  de alquiler.  Dos camioneros que se habrán citado por la emisora comentan sus últimas descargas mientras en la mesa contigua un matrimonio mayor intenta no perder el hilo de las conversaciones, él atiende a los camioneros y ella a la pareja de turistas.

La barra está completa con dos empleados de mensajería que usan ese punto para cambiar mercancía, algún comercial, varios repartidores uniformados y más camioneros. Todos comen y callan, unos miran a Anne Igartiburu  como las vacas al tren y otros tienen la mirada perdida en sus cosas. Otro niño exige  una bola de la máquina que hay junto al expositor con cds, navajas y llaveros. La madre cede ante la amenaza cierta de montarle el enésimo espectáculo como epílogo de las vacaciones. En la zona reservada para camareros se acumulan platos para servir y otros sucios apilados.

Desde mi atalaya con forma de taburete despliego las antenas intuyendo que será uno de esos días en los que no necesitaré el iPad para entretenerme. El tercio no está frío, sólo fresco pero no es día de distraerme en pequeñeces. De la cocina sale mi lomo junto a otros  platos y nervios a partes iguales. La tormenta está servida.

La chispa salta por el flanco más débil. Un camarero que lleva escrito en su cara que es su primer día devuelve asustado dos platos sin tocar. Están fríos y no los quieren le dice al que asoma de la cocina como del mismo  infierno.  Un padre que ya no controla la situación se acerca e interrumpe a novato y cocinero para suplicar que deberían adelantar los platos para los niños y desde otra mesa con todos en chanclas, calzones cortos y camisetas sin mangas preguntan sin los segundos llegarán con la digestión de los primeros ya hecha.  Por una puerta junto a los lavabos aparece una señora con la cara cogestionada y una caja de vasos nuevos, dos barreños llenos a la espera de que alguien los meta en el lavavajillas contemplan la escena. Sigue entrando gente por la puerta.

La retahíla de consejos que  le sueltan acaba por derrumbar al novato que ya no da pie con bola mientras otro camarero veterano se ríe al verme pendiente de la escena general. Aprovecho para pedirle un cortado descafeinado con la leche bien caliente y la cuenta. Una cosa es observar los mundos que en septiembre coinciden sen la carretera y otra que te haga el café el último en llegar.




Asesor a los 20

Hace unos meses dejé de tener “envidia sana” de Adrian Goldsworthy. Leyendo un par de artículos que Juan Manuel de Prada dedicó a esa expresión entendí que la envidia nunca es sana así que era admiración contenida lo que sentía por este historiador británico. Con mi misma edad se permite el lujo de conocer la historia de Roma tan al detalle como algunos la vida de Paquirrín y encima escribe bien.

Godsworthy forma parte de los eruditos en Roma que defiende que el “cursus honorum” en las magistraturas, la limitación de los mandatos y la competividad entre las grandes familias por alcanzar honores  hizo grande a la república Romana. De igual forma la decadencia se inició en el mismo momento en el que se lo pasaron por el arco del triunfo. Sólo la fortaleza inmensa de la estructura creada y unos cuantos grandes hombres que fueron apareciendo le permitieron sobrevivir hasta el 476 dc.

Si pudiese preguntarle al profesor Goldsworthy como encajar en la estructura de un estado el  nombramiento de un chaval de veinte años como asesor de la consejería de sanidad no dudo que lo enmarcaría en la fase de decadencia. Anestesiados como estamos de ver subdirectores médicos de grandes hospitales con el MIR pegado todavía en los talones que nombren a un experto en cualquier cosa con veinte años era cuestión de tiempo.

Con la renuncia sobre la mesa de quien le nombró el ruido mediático se ha calmado pero el trasfondo de la medida permanece y nos deberíamos preguntar que lleva a alguien a tomar esa decisión. ¿Pagar favores? ¿Garantizarse la obediencia? ¿Humillar a los díscolos? ¿Realmente es un crack a los veinte?  Por las explicaciones que ha dado la Sra. Gómez i Picart estamos ante un crack, un experto vamos pero no en materia de salud sino en redes sociales. Es decir, la señora consellera pensó que nada mejor que aflojarle cincuenta mil euros al año a un chaval para que fuese su altavoz ante las nuevas generaciones. Estamos ante el comunity manager mejor pagado y claro nada mejor que preguntarle al interesado para confirmar que se sentía preparado para asumir esa responsabilidad. Y dos huevos duros.

Ya que la señora consellera no ha tenido a bien replantearse si ella también debería renunciar al cargo ante semejante carta de presentación,  buscaré un párrafo en el que el profesor GoldsWorthy defendía que el nombramiento por Calígula de Incitatus como Senador no fue un acto de locura y sí una mezcla potentísima de soberbia y humillación hacia el resto de senadores.

 




La segunda Transición

Mientras en Granada nos dedicamos a la política de notas de prensa y en Andalucía nos quieren vender la enésima modernización, pocos están evaluando como nos afectarían los diversos escenarios post elecciones catalanas y generales.

Aunque la historia nos demuestra que todo es posible, incluso que todo siga igual, siempre hay un escenario que tiene más papeletas. El concierto vasco, y por tanto poner límite a la solidaridad interterritorial, es ese escenario. El Lendakari Urkullu es el primero que intuye que de esta se extiende su modelo al resto de España o sale trasquilado por lo que se ha quedado voluntariamente en un segundo plano hasta que escampe.

Con una carencia pactada se trataría de extender el modelo vasco al resto de España. Carece de realismo plantear su eliminación como segunda etapa del “café para todos”. Europa va por otros caminos. Por los caminos de limitar la solidaridad nos guste o no.  Agotado el plazo de la carencia, diez o quince años, la solidaridad entre regiones quedaría limitada y tendríamos un estado federal con velocidad de progreso a la medida de las capacidades de cada uno. Lo que a priori parece una insensatez puede ser esa tercera vía que nadie encuentra para mantener íntegro el Estado de puertas hacia a fuera.

En esa partida que puede estar jugándose bajo la espuma mediática,  las regiones que aportan sin duda irán de la mano y podemos encontrarnos con un plato cocinado, amargo y listo para comérnoslo, eso sí con toda la guarnición que queramos.  Con el simple ejercicio de ponerse en el lado de los otros entenderemos que la  posición andaluza es extremadamente débil y no podemos ni debemos aspirar a perpetuarnos en el furgón de cola.

Las tareas son ingentes. Esta segunda transición hecha ya sin las ataduras del siglo XX no nos puede pillar de nuevo en la irrelevancia por lo que Andalucía tiene que asumir un papel principal pero no de bloqueo. Un papel activo asumiendo que tiene potencial para no seguir siendo receptora neta. Toca remangarse y aceptar que el discurso de las balanzas fiscales ha llegado para quedarse por lo que hay que exigir un método de cálculo basado en el lugar donde se genera el consumo y no donde tributan las empresas. Tenga usted la sede donde le plazca pero a la hora de calcular todos los ratios evaluaremos y contabilizaremos donde está su cliente. Por más que sepamos que no pagan los territorios y si las personas la realidad es tozuda y la política cortoplacista ha colocado ese mensaje definitivamente. Si no participamos en ese debate sordo que se está urdiendo la concentración de las grandes empresas en Madrid, Barcelona, Euskadi y Valencia nos dejarán desarmados y condenados a tener servicios e infraestructuras de segunda o tercera división.

Nada de esto es nuevo. El modelo de una Europa que limita la solidaridad es el que se está imponiendo. Cuando la tensión Estado-Generalitat llegue a su punto máximo y Europa deba intervenir no dudará en clonar su modelo al sur de los Pirineos como solución balsámica. En este escenario que se nos echa encima la clave es que la sociedad lo asuma y actué en consecuencia.

No se trata de apelar al proteccionismo ni a los vetos rancios pero si a la conciencia de pueblo. Será difícil llegar al modelo alemán en el que las tiendas de los chinos han fracasado en su intento de desbancar al “made in Germany” pero está a nuestro alcance mirar un poco más allá del precio en los lineales y ver donde se queda el valor añadido de lo que compramos. Todo suma.

La política andaluza tendrá que moverse y estar a la altura de las circunstancias si quiere que le den cartas en este juego pero no será suficiente, la sociedad granadina y andaluza también tiene que interiorizar que es la verdadera palanca del cambio y no hay cambio sin el poder económico. Se avecinan cambios profundos de los que luego habla la historia, en esta segunda transición Andalucía tiene que elegir ser actor principal o mirar desde el tendido y lamentarse después.




¿Está Granada? Que se ponga

En los ´minutos de la basura´ de la legislatura, con la obra lanzada y con el PP granadino reconociendo que en el ministerio de Fomento no le cogen el teléfono, los grupos del ayuntamiento exigen al ministerio que el AVE no parta el barrio de la Chana en dos y llegue a una estación digna. Sí, como lo oyen. Algo así como si Malta exigiese cinco minutos de alargue por el tiempo perdido en sacar de centro doce más una veces en aquel famoso partido del Villamarín. 

La política granadina se ha acostumbrado tanto a la irrelevancia más allá de Loja y Sierra Morena, que no reconoce una derrota ni estando en la lona con la boca partida. Una vía menos, un tramo del siglo XIX por Loja, un muro de las lamentaciones en la Chana y una estación tuneada. Derrota aplastante para Granada. Agamenón y su porquero lo corroboran, señora diputada de Santa Ana.

Lejos de ser la excepción estamos ante una regla grabada en la política granadina. Es de suponer que en esta nueva campaña que se nos echa encima volverá a salir la presa de Rules, sus instalaciones que ni están ni se les espera y los ochenta millones que estuvieron en un presupuesto y se perdieron. La política granadina es un constante “dejà vu”.

Los problemas del gobierno central con los teléfonos y Granada dan para un análisis en profundidad. El subdelegado del gobierno dice en marzo –campaña andaluza- que están consignados doscientos mil euros para el proyecto museístico del arqueológico de Granada. Conseguida la foto ahora ni se pone al teléfono de la plataforma ciudadana #arqueolócigoYA. Supongo que airear las vergüenzas y dejadez durante cinco años del ministerio y delegación de cultura tiene su coste. Con Don Sebastián Pérez sin diputación ni alcaldía y lamiéndose las heridas, al señor Subdelegado del Gobierno igual le habrá tocado preparar la lista al congreso con pocas sillas y muchos los culos. Seguro que a Génova sí se le pone al teléfono cuando llamen para cambiar, una vez más, el orden de los culos que tanto les está costando encajar.  Cosas de la política granadina.

Con un alcalde amortizado y su socio atravesando Despeñaperros hacía el calor de la corte esperemos que a la nueva Diputación San Telmo sí se le ponga al teléfono para hablar del eje del ferrocarril este-oeste que abandonó la Junta, el puerto de Motril acorralado y la capitalidad sanitaria como última palanca para evitar la desconexión total.

 




Amadeo de Saboya, el santo Job y la Alhambra

Con la abdicación de Isabel II sobre la mesa a los señores parlamentarios de la época les dio por pensar que el próximo monarca debería cumplir ciertos requisitos y allá que montaron un casting regio. Cosas  de un Presidente del gobierno como el general Prim, demasiado avanzado para el cazurrismo rampante de la época.

Vistos los mimbres que ofrecía la línea sucesoria convendremos que no andaban muy desencaminados. El elegido, Amadeo de Saboya, tenía todas las papeletas para ser un rey competente y que pecase de soso, como dice Eslava Galán, garantizaba que no hubiese un choque de egos que de eso en el parlamento ya había y a espuertas. Vamos, como en todos los tiempos.

Estos días corre por Granada un manifiesto reclamando para la Alhambra alguien que la dirija desde la meritocracia, desde la preparación máxima en la materia y no respetando la línea sucesoria que marque este o aquel partido político. Lo suscribo. Es hora de explorar ese camino tan extraño para nuestra tierra pero lo que ya no tengo tan claro es como acabaría un  experimento tan bien intencionado.

El duque de Aosta, el rey que reinó tras un casting, duró dos años que se le hicieron eternos y sólo su extremada educación permitió que se despidiese con una carta repleta de buenos deseos para el pueblo español y cargada de alivio a nivel personal por dejar el potro de tortura que resultó ser el trono que le entregó Prim y el parlamento.

¿Los granadinos estamos preparados para que la Alhambra la dirija el mejor sin ser granadino? ¿Estamos dispuestos a que la dirija alguien que no responda a intereses de partido y que no se le pueda atacar por ese flanco? ¿Es posible que Granada no tenga en cuenta el origen del profesional en la materia elegido? Permitidme que lo dude sobre todo si en el deneí del  ganador –o ganadora- del casting pone que le dio por nacer en cierta provincia del bajo Guadalquivir. Por los ríos de Granada bajarían cosas más gruesas que suspiros.

La historia reciente en esta materia nos deja claro que Granada no es país para concursos internacionales de méritos y que en cuanto la política entra por la puerta el mejor curriculum salta por la ventana. Valga un Atrio como prueba.

Salvo que el santo Job ande reencarnado en el mejor profesional mundial en la dirección de monumentos históricos mucho me temo que el experimento sería fallido y la Granada cainita que nos lastra desde que tenemos uso de razón se anotaría otra víctima en su cartuchera. En Granada no eres nadie sin una trinchera en la que refugiarse.

 




Partidos por el eje

Con el tratado del Ebro Roma y Cartago se repartieron Iberia para hacer de las suyas sin tener que estar todo el día mirando a su espalda. Siglos después Castilla y Portugal trazaron meridianos con el mismo objetivo pero a lo grande. La historia está llena de estos pactos entre los que se intuyen “iguales” en los que siempre pierden terceros que no tiene entrada para la fiesta. Estos pactos no son más que una tregua y duran hasta que uno de los dos se siente fuerte para reclamar su hegemonía completa. Cosas de los ejes.

No necesitamos echar mano del vuelo de las aves ni mirar las vísceras de un cabrito joven para saber que el eje Málaga-Sevilla es un caso similar aunque en miniatura. Los alcaldes de ambas ciudades envuelven en palabrería barata lo que es un reto de liderazgo en toda regla. Sevilla siente el aliento de Málaga en el cogote y la segunda todavía respeta la capitalidad de Sevilla.

En nuestros tiempos un eje como este no se hace para conseguir territorios, materias primas, ni cosechas pero si inversiones industriales, culturales y en obra pública. Mientras se reparten el pastel, el resto de Andalucía quedaremos como apéndices simpáticos y cariñosos. Simples satélites agradecidos por las migajas que nos dejen.

Ni del alcalde interino de Granada ni de los alcaldes en la sombra, que haberlos los hay, podemos esperar que intuyan lo que se está cociendo y mucho menos que planifiquen como conseguir entrada numerada para la fiesta, así que debería ser la Junta de Andalucía y los dos alcaldes del pacto los que recapaciten. La misma historia deja claro que estos pactos siempre acaban con un vencedor y otro en el purgatorio. Más les valdría  liderar aquello que sí  se sabe que funciona para desarrollar un territorio de forma equilibrada.

La Andalucía que genera progreso no sabe de provincias, de ríos, ejes ni fronteras. Aparece aquí y allá a pesar de esta política cortoplacista que se orienta a golpe de titulares.  Pocas iniciativas consiguen el tamaño necesario para competir  más allá de Despeñaperros y es este el objetivo el que debería perseguir la política.  La empresa andaluza adolece de tamaño. Demasiado grande para su territorio y demasiado pequeña para sobrevivir fuera. En este mundo el tamaño sí importa. Las administraciones podrían dedicarse a fomentar el asociacionismo como mejor forma de conocerse y evolucionar juntos. Podía poner los espartos para que confluyan proyectos similares ganando en envergadura, músculo financiero y capacidad de afrontar retos evitando que vayan a la guerra cada uno por su parte.  La falta de tamaño frena proyectos viables e iniciativas ambiciosas  condenándolos a llegar  tarde y débiles a los mercados pues en los negocios como en la guerra el efecto sorpresa  es imprescindible para irrumpir en un mercado y reclamar un puesto.

Casualmente el tamaño medio de las empresas en una región está directamente relacionado con la tasa de desempleo. Causalidades y no casualidades pero si finalmente al resto de Andalucía nos acaban partiendo por el eje imponiendo sus reglas y costumbres si les pido que al antiguo reino de Granada le toque acostumbrase a la cerveza que se fabrica junto al Guadalhorce. Todo tiene un límite y ese eje en materia de cerveza sería demasiado castigo.