Del ascenso a Segunda, ¿en qué momento os convencéis de que se podía subir otra vez?

Hubo momentos muy complicados, de muchas dudas, de cambio de entrenador… Fuera de casa no íbamos ni para atrás… Se dudada mucho de todo, incluido nosotros. Acabamos la temporada en un momento muy bueno porque los últimos ocho partidos los ganamos y quedamos primeros del grupo. Me daba igual quien nos tocase. Estaba convencido de que subíamos. Fue el ascenso con el que más peso psicológico se quitó esta ciudad. Sufriendo mucho o poco, pero sabía que era el año y así fue.

Del ascenso a Primera, ¿qué momentos vividos con la afición recuerdas más?

Fue una felicidad casi completa. Veníamos de muchos años sin estar en Segunda y fue un año bonito donde todos disfrutamos porque no teníamos obligación de nada. Se consiguió estar arriba. La mayoría de las victorias fueron en casa. Ahora la gente me para y critica la temporada actual. Seguramente aquella temporada no íbamos mejor que este año. Fuera de casa, que es donde más nos cuesta este año, pues tampoco íbamos mejor. La diferencia es que veníamos de otro sitio.

Nuestro objetivo claro es volver a Primera. Me gustaría decirle a la gente que esté tranquila y siga apoyándonos. Estamos fuera de ‘play-off’ pero a un partido de estar ahí. Estoy convencido de que esto puede acabar igual de bien que aquella temporada.

De aquel vestuario que subió a Primera, ¿qué paralelismos encuentras en el actual?

Claro que veo paralelismos. En Primera las plantillas se suelen hacer más internacionales, con gente de proyección pero que viene de fuera y no conoce la Liga. Aquí ahora hay mucha gente nacional, muy sana, un buen vestuario… Creo que la plantilla la forma gente comprometida y humana. Sabe dónde estamos, es responsable… Ahora que nos cuesta dar el mejor nivel a cada uno, ahora que llegan los partidos decisivos, daremos el verdadero nivel que tenemos.