Domingo, 9 de Diciembre de 2018

            

Casi 70.000 personas murieron el año pasado en España por problemas de corazón

Se estima que la cifra ascenderá a 23 millones en 2030

imagen ilustrativa | Archivo GD
EP


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Cada año mueren 17,5 millones de personas en el mundo a causa de una enfermedad cardiovascular, y se estima que la cifra ascenderá a 23 millones en 2030, según datos publicados por la Fundación Española del Corazón (FEC).

Así, según las últimas estadísticas de 2017, en España fallecieron por causa cardiovascular más de 32.000 personas por infarto de miocardio y aproximadamente 37.000 por otros problemas similares asociados a la salud del corazón.

Ante estas cifras, el Centro Integral de Enfermedades Cardiovasculares (HM CIEC) ha ofrecido, con motivo del Día Mundial del Corazón, que se celebra este sábado, una serie de pautas para reconocer un evento cardiovascular en casa, así como recomendaciones para afrontarlo de la manera más segura y poder prevenirlos a través de una vida saludable.

Un evento cardiovascular es la aparición de un problema que afecta al corazón o a la circulación de la sangre y que, además, es grave (puede comprometer la vida o amenazarla) y aparece de forma repentina o en pocos días. Las crisis de angina de pecho y el infarto de miocardio entran dentro de esta denominación.

Según explica el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario HM Sanchinarro, Julio Osende, los principales síntomas por los que una persona normal puede intuir que está padeciendo un evento cardiovascular en su domicilio hacen referencia a la aparición de dolor en el pecho, sobre todo si es con sensación de opresión o quemazón, asociado a malestar o fatiga, que a veces se acompaña de dolor en los brazos y/o en la parte anterior del cuello o la mandíbula.

“La intensidad del dolor no tiene que ser muy alta necesariamente, pero si es frecuente, se asocia a un cambio a peor en el estado general, con sudores, náuseas y sensación de gravedad percibida por el paciente. Todo esto puede ser de duración variable, pero lo que hay que tener en cuenta es que aunque el dolor ceda en unos minutos, eso no significa que sea poco grave”, comenta Osende.

CÓMO ACTUAR

Una vez identificados los síntomas o una sensación similar, se debe cesar cualquier actividad física, sentarse y organizar un traslado a un servicio de urgencias para poder ser valorado. “Es mejor contactar inmediatamente con un servicio de Urgencias y contar lo percibido, para poder organizar la asistencia. No es recomendable organizar el traslado por cuenta propia, lo mejor es calmarse y solicitar la ayuda urgente”, recomienda.

Osende también destaca la importancia que tiene el entorno que rodea al sujeto que padece el evento cardiovascular. “Las personas que sean testigo de un posible problema de este tipo deben de ayudar a que el paciente esté tranquilo, sentado y contactar con un servicio de atención urgente para recibir ayuda, tranquilizando al paciente mientras llega la ayuda”, asevera el especialista de HM CIEC.

SÍNTOMAS QUE PUEDEN LLEVAR A EQUÍVOCOS

Del mismo modo, el doctor recuerda que también se pueden producir situaciones que lleven a confundir los síntomas de un evento cardiovascular. “Los dolores de estructuras como el esófago o el dolor de la hernia de hiato (cuando una parte del estómago se encuentra en el tórax en vez de estar en el abdomen) pueden parecerse a los dolores de los eventos cardiovasculares”, señala.

En este sentido, el especialista de HM CIEC ofrece un recurso que puede arrojar luz ante un momento de duda. “Los dolores aislados leves ‘a punta de dedo’ o que aumentan al tocarse, generalmente no son sugestivos de indicar problemas graves”, apunta Osende.

A QUIÉNES DEBERÍA PREOCUPAR

Una vez explicados los síntomas y la forma de actuar, el especialista incide en la importancia de la prevención como “mejor medida” para evitar estos eventos cardiovasculares. Osende señala que, por orden de importancia, la principal medida de prevención es no fumar, mantener unos niveles de colesterol bajos (especialmente del colesterol LDL), hacer una dieta sana con pocas grasas de origen animal, hacer ejercicio de forma regular (al menos unas 3 horas a la semana), y mantener un peso adecuado.

“Como en todas las patologías existen individuos con mayor predisposición a padecer un episodio cardiovascular. Las personas con diabetes, las personas con familiares directos que hayan tenido problemas cardiovasculares (sobre todo si lo han tenido antes de los 65 años o si ambos progenitores lo han tenido) y los individuos con sobrepeso y/o vida sedentaria. Este grupo de individuos debe saber que tienen más predisposición para padecer este tipo de problemas y deben por tanto hacer más hincapié en la prevención”, resume Osende.

CÓMO CUIDAR EL CORAZÓN

En cuanto a posibles formas de cuidar el corazón, el jefe de la Unidad de Cardiología Clínica del Hospital Nuestra Señora del Rosario, Antonio Álvarez-Viéitez, recomienda comer al menos cinco raciones de vegetales al día, así como descartar los alimentos procesados. “Sobre todo porque, de esta manera, podemos limitar el azúcar y la sal que consumimos, dos de los ingredientes más perjudiciales para la salud cardiovascular junto con las grasas, el tabaco y el alcohol”, afirma.

Otro de los aspectos que considera “básico” es vigilar la tensión arterial cada seis meses a partir de los 40 años, y con más frecuencia si se tiene tendencia a la hipertensión. “Debemos saber que la presión arterial elevada afecta al corazón provocando un aumento del espesor de sus paredes y originando una disminución del riego al miocardio, insuficiencia cardiaca y arritmias”, argumenta el experto.

INFARTO Y ESTRÉS

Además, las personas con predisposición a sufrir un evento cardiovascular también tienen que tener en cuenta situaciones exógenas que, “aunque en la mayoría de los casos no tiene por qué desencadenar un problema de esta índole, en ocasiones pueden ser determinantes al derivar en situaciones de estrés”, dice Osende.

“Así, ante un estrés repentino (terremotos, accidentes de tráfico) u otras situaciones más frecuentes, como a los espectadores de partidos de fútbol u otros deportes, se han descrito un aumento de la aparición de este tipo de problemas. Menos frecuente es que se den asociados a esfuerzos intensos o muy prolongados, pero puede ocurrir”, advierte el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario HM Sanchinarro.

Tal y como explica Álvarez-Viéitez, el motivo es que la liberación de hormonas de estrés en el torrente sanguíneo aumenta la probabilidad de ataque cardíaco y muerte súbita. “Tanto es así que hay estudios que reflejan que un porcentaje que oscila entre un 15 y un 30 por ciento de los pacientes ingresados por parada cardiaca habría sido víctima de estrés severo previamente”, indica el cardiólogo.

En última instancia, ofrece una serie de recomendaciones para prevenir el estrés: “Nada mejor que pasar tiempo libre en la naturaleza, disfrutar de los amigos, sentarse en silencio y meditar o concentrarse en la respiración, o leer un buen libro”.


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