Domingo, 17 Diciembre, 2017

            

Capitán Antonio, un superhéroe de la séptima planta del Maternal | Vídeo

Unos padres de Granada han decidido focalizar el dolor de la pérdida de su hijo de 10 años en ayudar a mejorar la estancia en el hospital de otros niños que luchan por superar un proceso oncológico

Belén, la madre de Antonio, posa para Granada Digital con la camiseta que han hecho de 'Capitán Antonio' | Imagen: Justa Aros
Ángela Gómez Anaya @_Angela_GA | Imagen: Justa Aros y Asociación Capitán Antonio


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“Mi hija me pregunta que por qué nos ha tocado a nosotros. Yo siempre le digo que porque quizá somos capaces de superarlo”.

La vida de Belén y su marido Antonio, así como la de la pequeña Claudia, se torció el 12 de octubre de 2016. Ese día, su hijo Antonio, un chaval de 10 años, falleció a causa de un tumor cerebral. Su batalla apenas duró cuatro meses, y la mayoría de esos días los vivió junto a sus padres en la séptima planta del Hospital Materno-Infantil, donde los niños luchan por ganarle la partida a esta enfermedad que, a veces, no entiende de edades.

Este matrimonio granadino y su hija, melliza de Antonio,  ha tenido que aprender a seguir caminando por la vida con ese vacío. Pero, aunque afectados por un dolor que solo unos padres que han pasado por lo mismo pueden comprender, han decidido focalizar de forma solidaria su duelo, bajo el nombre de Asociación ‘Capitán Antonio’. “A él le encantaba el Capitán América, por eso hemos unido el nombre de nuestro hijo al de este superhéroe”.

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“Antonio fue un niño feliz hasta el final. Era risueño y alegre. No se sintió enfermo en ningún momento. Nunca se quejaba y siempre tenía una sonrisa para todos. Le encantaba estar acompañado”, recuerda así Belén los cerca de cuatro meses en el hospital, y nos sonríe. “Él nunca se sintió enfermo”, apostilla con gran consuelo al saber que su hijo, al menos, no había sufrido tanto como otros, y pudo saborear la vida, aun estando en un hospital, hasta el último segundo. “Superó cuatro operaciones y sus recuperaciones fueron rápidas. Recuerdo un día que finalizamos una sesión de quimioterapia y él pidió ir a comer churros, o el día que salió de una intervención en quirófano y lo primero que hizo fue preguntarnos por el resultado de un partido de fútbol”, nos relata su madre reviviendo esos momentos junto a su niño.

Belén tiene los ojos tristes – nadie se lo puede recriminar- , pero le brillan al hablar de su hijo. Pese a que todo sigue siendo muy reciente, a esta madre no le tiembla el mentón al remover esos recuerdos, porque sabe que la asociación que su familia y amigos han promovido tiene un fin que, si bien no tienen en su poder ‘salvar’ a los niños, sí que puede ayudarles a hacerles la vida más cómoda en esos días, meses, e incluso años, en el hospital. “Mi hijo tiene que estar súper orgulloso”, nos dice, y sus ojos brillan algo más.

Antonio tuvo mala suerte, por decirlo de alguna manera. Fue 1 de los 40.000 niños que las estadísticas apuntan a que podía desarrollar ese tipo de tumor cerebral, más común en la población adulta. “Sabíamos que era malo, pero jamás pensábamos que iba a durar tan poco. Solo pedíamos tiempo para ver si algún tratamiento funcionaba, pero…”, y niega levemente con la cabeza.

Tras la muerte del pequeño, la casa se les venía encima. Su padre, Antonio, comenzó a salir a andar para despejarse, y al mes y poco, decidió apuntarse a una carrera en Albolote. Se había confeccionado una camiseta con un diseño que ya habían hecho en honor su hijo con una imagen del Capitán América. Decidió plasmar ese diseño en una camiseta. El día de la carrera, Antonio se la puso. También lo hizo Belén y un puñado de amigos que decidieron acudir a animar al padre en su trote. Muchos participantes y asistentes se interesaron en conocer la historia que había detrás de esa serigrafía, y no tardaron en llegar encargos. Todo el mundo quería llevar en su pecho el recuerdo del pequeño y apuntar con el dedo índice al cielo.

Antonio estudiaba en el Colegio Ave María San Isidro. En la fiesta de fin de curso, profesores y compañeros no dudaron en rendirle homenaje al chico. Dejaron a un lado los disfraces típicos, y todos se ‘enfundaron’ ese día la camiseta de Capitán Antonio.

Fue ahí cuando crearon la Asociación Capitán Antonio, sin ánimo de lucro,  como vía para poder destinar el dinero recaudado a alguna acción. Compraron doce frigoríficos para las habitaciones de la planta de oncología infantil del Materno Infantil de Granada. “Aunque el hospital siempre ofrece comida a un acompañante, pasas tantas horas allí que siempre llevas algo de casa, y los frigoríficos estaban un poco deteriorados, por eso pensamos que podía ser una buena idea cambiarlos”. Y así fue.

El pasado mes de octubre, el equipo de fútbol al que pertenecía Antonio, el We FC, decidió organizar un torneo memorial. A la cita asistieron equipos de otras provincias y consiguieron reunir en la Ciudad Deportiva de Alhendín a más de 2.000 personas. Muchas de ellas compraron también camisetas y más merchandising del que ya dispone la asociación: llaveros, pulseras, bragas para el cuello… Fue todo un éxito y no descartan promover más iniciativas de este tipo.

Ese dinero quieren ahora destinarlo a tematizar varias zonas comunes de la planta infantil, no solo de la zona de oncología, y están a la espera de recibir el presupuesto de lo que costarían los vinilos . “La idea es hacerle la vida más amable o más  distraida a los niños que pasan por el hospital”, explica Belén.

Belén y Antonio han cumplido dos de los tres deseos que pidió su pequeño: hacer el Camino de Santiago y conocer a Sergio Ramos. El tercero atañe solo a Belén, y está en ello.

PEDIDOS DE HELADOS EN EL HOSPITAL

Seguramente, el próximo verano, algún que otro niño tendrá las manos pringosas.  Y es que la asociación ya está moviendo hilos para que los más pequeños del hospital puedan saborear los riquísimos helados de Los Italianos, siempre bajo el consentimiento médico.  “Antonio siempre nos pedía helado, y creo que eso es algo que le gusta a cualquier niño, y más en verano”.

-¿De dónde sacas la fuerza, Belén?- le preguntamos. “O te lo tomas así, o te hundes. Y yo tengo el consuelo de que sé que me voy a volver a reencontrar con él”, responde dirigiendo sus ojos al techo de nuestra redacción. “Que la gente se acuerde de mi hijo como un buen niño, y que me pregunten si yo soy su madre, me motiva y me da fuerzas para seguir adelante, aunque eso no quita que haya días que no pueda levantarme de la cama. La vida te cambia en segundos. Si estás pasando por esta batalla, hay que ganarla día a día, y pensar que, cada día que pasa, es un día más que estás al lado de esa persona”, responde esta madre coraje.

El próximo 21 de diciembre, la Asociación Capitán Antonio ha organizado una ‘Zambombada Flamenca’ en el Teatro Maestro Alonso para seguir ayudando a esos niños y niñas que pelean por la vida con una sonrisa, como la que tenía Antonio, un superhéroe de la séptima planta del Materno Infantil.

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  1. Todo un ejemplo de superación esta familia. Valoro muchísimo esa forma de reconvertir el dolor en amor. Mi apoyo y afecto para ellos. A Antonio no lo olvidamos.