Sábado, 21 Octubre, 2017

            

Cambio de inercia en Mestalla

Manu Bayona


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Fue una semana marcada por la sensación de haber superado un Match Ball ante el Betis. Match Ball para Lucas, que llegaba a ese partido con la mochila cargada de cosas a mejorar. Muchas reales, otras no tanto… exigencias al fin y al cabo. Y ese partido definitivo se superó. Se ganó al Betis, al que se le hundió un poco más y se encaraban de esta forma 15 días por delante sin la necesidad imperiosa de sumar en casa de dos cocos: Valencia y Athletic Club.

Y en estas se llegó a Mestalla. En frente, junto al Real Madrid, el equipo más en forma de la Liga en la actualidad…

Y un aire de solvencia y de EQUIPO con mayúsculas invadió al conjunto rojiblanco. Los de Lucas se convirtieron en un cuadro cohesionado. Con un sistema de repliegues que convertía ese 4-3-3 en un 4-5-1 o en un 4-1-4-1 según las exigencias del guión. Y todas esas variantes tácticas se tradujeron en maniatar el ataque del Valencia y salir a la contra con tanta rapidez como sentido.

La primera mitad el Granada fue de lo mejor de la temporada. Incluso superando la peor de las eventualidades, la lesión del catalizador del juego: Fran Rico.

Pero a veces uno consigue parte de su objetivo y lo que parece que es el comienzo de la victoria, se traduce en el comienzo del fin. Y así sucedió en Valencia. Ese gol de Piti, que lleva dos jornadas dando justo lo que se espera de él – marcar las diferencias- hizo que inevitablemente el equipo se tirara para atrás. Empujado por la fuerza de su rival y  un poco también, sobrecogido y con cierta vergüenza por lo que estaba consiguiendo: vencer al Valencia en Mestalla.

La primera mitad el Granada fue de lo mejor de la temporada

Luego apareció Paco Alcacer para prolongar su estado de gracia. El ché empató el partido. En fuera de juego sí, pero esto es fútbol. Que se lo digan a Brayan Angulo y a su mano a los diez minutos del encuentro.

Y ya en el último suspiro, la mala fortuna se cebó con Pereira. El francés saltó al terreno de juego e hizo la mayor exhibición ¨cañística¨ que recuerdo a un jugador en menos espacio de tiempo. A bote pronto, hasta tres caños o túneles, o llámenlo como quieran, hizo el extremo.

Eso y cierto desparpajo por banda fue lo positivo de Pereira. ¿Lo negativo? lo que decantó el encuentro: minuto 91 de partido y con el rival de espaldas y en una zona sin peligro aparente, saltó sobre él a destiempo. Como elefante en cacharrería fue a por Michel. El resto ya lo conocen… GOL – PARTIDO y cara de tontos para la parroquia granadinista.

No se pudo sumar en Mestalla, pero el equipo recuperó algo que llevaba meses buscando: volver a sentirse protagonista. El viernes próximo el nuevo San Mamés determinará si la inercia cambió con la victoria ante el Betis o lo sucedido en Mestalla fue tan solo un espejismo.

No se pudo sumar en Mestalla, pero el equipo recuperó algo que llevaba meses buscando: volver a sentirse protagonista.

*Cada artículo semanal intentaré acompañarlo de una canción. En este primero, vamos con Niños Mutantes y sus ¨Noches de Insomnio¨ 

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