Viernes, 27 Abril, 2018

            

Caduca a los 23 años 

RAMÓN RAMOS


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Veintitrés años después de lo que fue una fuerte inversión para la ciudad, el Ayuntamiento pide a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) que se devuelva a la ciudad la imagen natural del río Genil a su paso por Granada. El Genil o lo que queda de él, ese chorrillo de agua que se puede ver discurrir desde las orillas, lo que fue un río pero sometido ahora al proceso implacable que está reduciendo a ojos vista su caudal de agua. Un proceso que afecta a todos los ríos a consecuencia del calentamiento global y, por tanto, no es exclusivo del Genil.
Aquella fue una obra nada sencilla, porque no se trataba solo de establecer las compuertas sino que al colocar una capa de hormigón en el cauce y el lecho se evitaban las filtraciones naturales del terreno, por donde se escapaba agua sin aprovechar por tanto para el abastecimiento humano o el regadío. Ese era el objetivo fundamental del proyecto. Porque eran años -como ahora- de sequía, de una terrible sequía que entre 1991 y 1995 obligó a restricciones de suministro ante un desesperante y prolongado periodo sin lluvias.
Eran los tiempos del alcalde Jesús Quero, pero la idea correspondió a Juan López Martos, consejero de Obras Públicas, más Antonio Álvarez, el inolvidable presidente de la CHG -a los dos Granada les debe reconocimiento-, quienes convencieron a Josep Borrell, ministro de Fomento, el Ministerio que sufragó en su totalidad el proyecto. Al poco tiempo, a la alcaldía llegó Gabriel Díaz Berbel con el PP en mayoría absoluta y empezaron a aflorar los problemas de ‘convivencia’, porque según el convenio firmado la limpieza del tramo correspondía al Ayuntamiento. Y aquel gobierno local no estaba por la labor: suciedad, malos olores y escaso desarrollo de otros elementos complementarios que contenía la obra.
Por ejemplo, aprovechar aguas arriba del Puente Verde los riscos que allí se depositaron para la práctica de deportes acuáticos. O la instalación prevista de un kiosco o ambigú en la placeta-terraza construida a medio nivel, a la altura de la Biblioteca Municipal, donde se ensancha el cauce del río, para reforzar el carácter de espacio público como parque, paseo y jardines.
El caso es que aquella obra, que se completó en 1994, tuvo mala prensa desde el principio: Antonio Muñoz Molina le dedicó un irónico artículo en la prensa nacional, jugando con la ruptura de ese dicho que habla de que nadie se baña dos veces en el mismo río porque lo impice el continuo renovarse de las aguas en su camino al mar. Gracias a las autoridades municipales de Granada -venía a decir el autor- en el Genil y sus compuertas ya es posible bañarse dos veces en el mismo río… Un comentario que se venía a sumar al de Ángel Ganivet un siglo atrás: ciudad que esconde sus ríos…
El alcalde anuncia ahora una carta a la CHG y a la Subdelegación del Gobierno y una organización tan estimable como Ecologistas en Acción habla de devolver la tierra, las plantas y las piedras al cauce del río. No era ese el aspecto que presentaba antes de hormigonarlo: seco y arenoso, que yo recuerde. Y más sucio que ahora, también. El concejal del ramo, Fernández Madrid, recordaba este miércoles que la CHG tiene previsto un realizar una inversión de 6,5 millones de euros para el reacondicionamiento de los cauces del Genil y Darro y en ese escenario el Ayuntamiento plantea a la Confederación, la Consejería de Medio Ambiente, Emasagra y la Universidad, además de colectivos ecologistas, un corredor fluvial “que progresivamente vaya ganando calidad ecológica”. Ignoro si este tipo de planes se pueden llevar a cabo con los caudales actuales del río, pero si es para bien…

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