Miércoles, 28 Junio, 2017

            

‘Bienvenidos’ al ‘Pago de Almanjáyar’

Zona Norte de Granada
Ramón Ramos


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En 1982 Almanjáyar sonaba a lejano y peligroso. El ‘Pago de Almanjáyar’, un término en desuso en el castellano actual que en la tercera acepción del diccionario de la Real Academia se describe como un “distrito determinado de tierras o heredades, especialmente de viñas u olivares”. En Almanjáyar no había viñas ni olivos cuando el Ayuntamiento decidió, un año atrás, llevarse allí el ferial. La edición del Corpus 1981 había sido especial atosigante en el espacio disponible porque unas obras de canalización en el Paseo del Salón obligaron a arrinconar en el Violón todo: columpios y casetas.

A medida que avanzaban los días los chistes se fueron sucediendo, el más extendido el que jugaba con la palabra, ‘El Máhs Alláhr’, y la distancia que representaba frente a la feria cercana y familiar que durante más de tres décadas se había asentado a la vera del Genil. A Almanjáyar se llegaba por la antigua carretera de Jaén, estrecha y de doble vía, y con solo mencionar la zona el referente apuntaba a inseguridad y droga. Todo el resquemor era un síntoma más de la indefinición que ha acompañado a la Feria de Granada en el devenir de los años. Eran tiempos preautonómicos, pero ya se empezaba a vivir la inmensa paradoja en que convive el ‘antisevillanismo’ y la ‘sevillanización’ de eventos sociales como la feria o la Semana Santa. En los años 40, la Feria del Corpus se había desplazado de Bib Rambla y Puerta Real al Salón y el Violón. El Plan de Alineaciones de Gallego Burín, un plan de urbanismo en toda regla, había reservado en 1951 un espacio para el ferial también junto al río, pero bastante más abajo, en la confluencia con el Camino de Ronda. En esos años aquello era el extrarradio, lo que debió influir en que nadie rescatase la idea más allá de su plasmación en un expediente oficial del Ayuntamiento.

Ahora, en ese 1982, el salto iba en serio. El calendario fue arrancando días y cuando el Corpus fue algo más que una fecha a la vista estalló con virulencia una huelga en el sector del metal, justo en los días en que la cuenta atrás empezaba a avanzar de forma acelerada. En el Ayuntamiento gobernaba un tripartito PSOE-UCD-PCE, corporación que ha pasado a la historia como la más eficaz desde la transición. Pero no faltaban zancadillas, rencores personales que afectaron al hombre que creyó en Almanjáyar, el centrista César Valdeolmillos, quien se tomó como un desafío llegar a tiempo para que todo luciese a la altura de las circunstancias. Y contra viento y marea lo logró a costa de jornadas personales en los días previos de 18 y 20 horas.

Subido a la ola de ‘Bienvenidos’, el recinto de Almanjáyar puso el ‘completo’ y vibró a los sones de la gira ‘Rock&Ríos’, que Miguel Ríos llevaba como un himno premonitorio del ‘mundializado’ años 82 en general y del nuevo ferial en particular. El traslado fue un éxito que extendió sus efectos a los años inmediatamente posteriores. Otra cosa es que en la perspectiva de los 35 años transcurridos el balance mantenga esa etiqueta. Más bien: dicen que no ha habido relevo generacional, que los animosos caseteros que en 1982 apenas rozaban los 30 años -¡ay, nuestro ‘Mopri’!- siguen siendo ahora mayoritarios. Que hubo una deriva peligrosa hacia las ‘casetas-discoteca’ que amenazaron con atraer el fenómeno del ‘botellón’… Y que, por el camino, la primera corporación que presidió Torres Hurtado planeó llevarse el ferial al pie de los túneles del Serrallo, que ese mismo gobierno local pleiteó agriamente contra la Junta, cuando el Gobierno andaluz proyectaba una promoción de viviendas de protección oficial en lo que todavía es el ferial… Y que a finales de los 80 y primeros 90 vio nacer la ‘Feria del Centro’, remedo de Málaga, que sí derivó de lleno en un ‘macrobotellón’ que hubo que frenar…

Episodios todos que apuntan a una indefinición sobre la Feria que queremos. Que no es la de Sevilla ni es la de Málaga, ni junio o mayo -en que cae el Corpus- es abril ni tampoco agosto, ni Almanjáyar está en el centro… En fin, debate abierto.

Comments

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  1. Querido Ramón: Muchísimas gracias por tu cariñoso recuerdo de unos hecho que ocurrieron hace 35 años.
    Sobre las dificultades que hubieron de superarse, te diré que fue el sentido de la responsabilidad adquirida con Granada y un gran amor puesto en el empeño, lo que me ayudó a superar los obstáculos innecesarios que iban apareciendo en el camino. Pero sería injusto no recordar al respecto, el gran empeño, dedicación y buen hacer del equipo de funcionarios que conmigo trabajaron en el proyecto, sin cuya participación, nunca hubiera llegado a realizarse.
    Recibe un fuerte abrazo de tu amigo y compañero,
    César.