Lunes, 23 enero, 2017

Bebidas típicas mexicanas para el calor andaluz

Al contrario de lo que podamos pensar, ninguna de ellas es picante o tiene un extraño sabor. Se pueden realizar en poco tiempo y disfrutar para hidratarse con las calurosas fechas que acaban de llegar a Graná.

Cocina de Urgencia para Universitarios | @cupu_UGR


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Las aguas frescas, según Wikipedia y el recetario mexicano, son bebidas refrescantes con base de agua, frutas, algunos granos como el arroz y azúcar. En México, donde las temperaturas medias anuales rondan entre los 22º y 26º, hidratarse es una prioridad esencial. Y si se puede hacer que la hidratación sea divertida y variada, mucho mejor para pasar los duros días y peores veranos. Aun así, te extrañará saber que podemos superar al desierto mejicano en plena Andalucía. Accuweather así lo afirma… ¿raro verdad? Pues imagínate los 45º de Granada o incluso los 53º que se han llegado a dar en la cercana Jaén.

En mi caso, no suelo nunca comprar zumos cargados de azúcar, concentrados y artificiales o bebidas basadas en polvo con agua y azúcar pura para refrescarme. Entre que hay que cuidar la salud, evitar el exceso de azúcar en la dieta y que el agua fría es la única bebida que nos puede quitar la sed decentemente, las infusiones y aguas frescas son la solución a las altas temperaturas.

En México, para ayudar a aliviar el picante de las recetas (entre otros), se suelen tomar en las comidas. También se realizan de granos como el arroz (para hacer una especie de horchata mejicana) o de frutas (sobretodo ácidas y/o con alto contenido en agua).

¿QUÉ SON LAS AGUAS FRESCAS? ALGUNAS TÍPICAS DE MÉXICO.

Las aguas frescas son súper fáciles de hacer y espero que no haya ningún mejicano que me aniquile diciendo que estoy equivocada. Yo ya las he probado en este local y estaban buenísimas, tanto de mango como de tamarindo.

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El tamarindo es muy conocido en México. Es una fruta, con forma alargada en vaina, cáscara dura y pulpa marrón densa en el interior que tiene un sabor agridulce (ácida). Aun así, hoy día lo normal es que se compre el concentrado de la fruta con azúcar en el supermercado porque la pulpa natural no dura mucho tiempo en condiciones.

Como dato interesante. México tiene tres aguas tradicionales: la de tamarindo, de Jamaica y horchata. La de tamarindo ya la acabas de conocer. Ahora, el agua fresca de Jamaica se realiza hirviendo flores de hibisco (esas flores rojas tan bonitas que siempre se utilizan como símbolo inseparable a Hawaii) en agua y luego endulzando. Tiene un color rojo potente y oscuro y la gente, aparte de refresco y bebida para las comidas, lo utiliza para la eliminación de los líquidos en el cuerpo, pero de manera suave…

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Y finalmente, la horchata. La horchata se hace con los siguientes ingredientes básicos: arroz (o su harina), leche, agua, canela y azúcar. Aparte se le puede añadir vainilla, miel, leche en polvo o coco. Es una pareja perfecta si se toma con los tacos de Cochinita Pibil (está de muerte, por si algún día puedes pedirlo en cualquier restaurante mejicano “de los de verdad”).

Junto con el agua, los edulcorantes y las frutas, podemos añadir algunas semillas, como la chía, cebada o alfalfa. La más famosa y conocida es el agua de chía. La chía, una semillita con el tamaño y forma aproximadas de una semilla de sésamo, cuando se hidrata en un medio líquido, se transforma. Acaba siendo como una semilla del tomate, con un halo gelatinoso alrededor del grano. La gente la utiliza con fines saciantes y para adelgazar, pero esta agua, alta en fibra, se puede tomar con esos fines o con los de simplemente refrescarse. A esa agua se le puede añadir limón u otros cítricos a tu gusto. Como ejemplo, una imagen de la chía ya hidratada. ¿Ves? Empieza siendo una semilla y acaba con un recubrimiento gelatinoso que hace aumentar el volumen del contenido final. Como si fueran semillas de tomate…:

CÓMO HACER AGUA FRESCA.

Para hacer aguas frescas no necesitas mucho tiempo ni habilidades especiales o extraordinarias. Son muy fáciles, sencillas, y además son agradecidas y muy gratificantes y sabrosas. ¡Puedes inventarte cada día una!

  • Lo primero es escoger una fruta de tu elección. Recuerda que deben ser, de preferencia, ácidas: mango, fresas, limón, lima, pomelo, piña, frutas del bosque, naranja, kiwi, sandía, guayaba (típica), carambola, melón, etc…
  • Lo segundo es coger un recipiente de gran capacidad. Una jarra grande, por ejemplo.
  • Lo último es escoger tu endulzante preferido: lo normal es azúcar normal pero puedes añadir siropes de ágave, de arce, miel o edulcorantes artificiales aptos para diabéticos. ¡Hazlo a tu gusto!

Ahora lo único que tienes que hacer es exprimir o triturar las frutas (sin semillas, huesos o partes amargas) con el agua y los endulzantes. Yo te recomiendo que añadas un chorreón de limón a cada una de las aguas que hagas para evitar la oxidación o incluso añadir rodajas de limones o lima a la jarra. Cuando tengas la mezcla hecha, añade las semillas de chía o que elijas y deja reposar unas 4 horas mínimo en el frigorífico. Esto lo puedes guardar en una botella o dejar en jarra y, al servir, añadir hielo a tu gusto.

Para hacerte una idea, las proporciones aproximadas (pero que siempre puedes cambiar a tu gusto) podrían ser:

  • 1,5 litros de agua.
  • 150 gramos de azúcar (o un poco más si os gusta más dulce).
  • 500-800 gramos de fruta triturada.
  • Semillas a tu gusto (2-3 cucharadas soperas).

Y ahora, ¿vas a cambiar las cañitas o las milnoh por una helada y saludable agua fresca mejicana para tus comidas o hidratación diaria? Si quieres una opción sin alcohol o con fibra, ya sabes… ¡manos a la obra y no seas pendejo, hombreee!

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Agua de Jamaica del restaurante mexicano “Mano de Santo

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