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Lunes, 24 Julio, 2017

            

BBVA destaca la “estabilidad” andaluza con caída del 3,7% del PIB en 2009 y una menor pérdida de empleo que en España



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El informe “Situación Andalucía”, elaborado por el Servicio de Estudios de BBVA, apunta a la “estabilidad” del ciclo económico en Andalucía, con previsiones que marcan un descenso de su Producto Interior Bruto (PIB) del 3,7 por ciento, una décima inferior al dato nacional, y una menor destrucción de empleo que en España.

   Durante la presentación del documento, el economista jefe de España y Europa del Servicio de Estudios de BBVA, Rafael Doménech, negó que la economía andaluza sufra “especialmente más” que la nacional y apuntó a diversos elementos que provocan que la Comunidad cuente con “ciclos más estables” que condicionarán su recuperación a medio y medio plazo.

   Entre estos elementos, mencionó el importante tamaño del sector público, el mayor efecto de los planes de estímulo fiscal y el diferente comportamiento de los mercados internacionales a los que se dirige el empresariado andaluz, “como el agrícola, con menor flexibilidad”. Así, matizó que esta estabilidad también puede provocar un menor crecimiento en etapas posteriores, una situación que requeriría de reformas estructurales que permitan incentivar la inversión y crear empleo.

   Doménech aseguró que la recuperación será “difícil” en 2010, cuando se producirá “una mejoría significativa, aunque con contracción aún”, y apuntó al inicio de un proceso de consolidación fiscal “largo, lento, doloroso y necesario”. “La contracción en 2009 en España y Andalucía es similar a los países de su entorno, aunque la Comunidad tiene un perfil diferente”, añadió el directivo, que detalló que la región se encuentra sujeta a “ajustes”, sobre todo, en construcción y turismo.

   En este sentido, abordó la necesidad de reformas en el mercado de trabajo, con la desaparición de la dualidad entre trabajadores fijos y temporales y la modificación de unos salarios que “reflejen la realidad de cada empresa, con aumentos en épocas de bonanza y ajustes en etapas como las actuales”. También, apostó por el aumento de la competencia en el mercado de bienes y servicios, así como la liberación de estos sectores, unas reformas que “de no llevarse a cabo producirían una significativa caída del crecimiento potencial de la economía española del dos por ciento, que limitaría la fortaleza de su recuperación posterior”.

   En este marco, previó una caída del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,7 por ciento en Andalucía, similar a la previsión nacional (-3,8%) que recoge la utilización “más incisiva de la política fiscal con fines contracíclicos y el ajuste diferencial de las exportaciones respecto a las importaciones”, lo que produce un “acortamiento de la fase más aguda de la recesión que evita una caída superior a la europea”.

   Mencionó que la salida de la economía andaluza respecto a la española estará condicionada por un “mayor nivel de apalancamiento del sector privado, una mayor necesidad de redimensionamiento del sector inmobiliario y un elevado paro estructural”. Así, afirmó que el proceso de desapalancamiento del sector privado y de reducción de las necesidades de financiación de la economía continúan ganando en “intensidad” a lo lardo de 2009 y se extenderá en 2010.

   En cuanto al sector inmobiliario, aseguró que se encuentra limitado por el exceso de oferta que comenzará a reducirse en 2010, debido a la mejora de la accesibilidad de las familias a la compra de viviendas, “derivada de unos tipos de interés bajos y de previsibles caídas de precios”.

   “La economía debe crecer al margen de la construcción, porque la crisis siempre supone una oportunidad para las empresas que sobreviven y saben reaccionar de forma adecuada”, insistió Doménech.

“DEBERES HECHOS”

   En la misma línea, el director territorial de BBVA en Andalucía, Agustín Vidal-Aragón, insistió en los empresarios andaluces “han hecho sus deberes”, ya que han acomodado sus procesos de producción, ajustándose al nuevo sistema económico. “Se está terminando el proceso de ajuste más intenso y estabilizándose la demanda para sobrevivir e iniciar el desarrollo en un nuevo escenario”, añadió.

   De este modo, Doménech estableció a finales de 2008 el punto “más intenso” de la crisis, a partir de que se comenzó a evolucionar con “expectativas al alza”, aunque recordó que en tres años se han perdido los niveles de empleo adquiridos en 14 años. Sin embargo, advirtió de la influencia para la recuperación económica de anuncios como el incremento del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que “tendrán un efecto positivo por el adelanto de las compras antes de su puesta en marcha, pero que conllevará una caída del consumo y una pérdida de empleo”.

   Por último, Domenech hizo referencia a “incertidumbres” relacionadas con el sistema financiero y añadió que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) ha diseñado estrategias que “facilitan el ajuste y que deberían acogerse rápidamente, de manera que se incentive una reestructuración ordenada de los excesos de capacidad del sector, generando entidades fuertes”.

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