Miércoles, 24 Mayo, 2017

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Bankia ‘blindó’ a Rato con más de 2,7 millones anuales

Le comunicó en 2010 que sólo podría compatibilizar su cargo con el desempeño "literario, artístico o docente" y con conferencias

Rodrigo Rato | Autor: Archivo GD
E.P


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Caja Madrid comunicó en 2010 al futuro presidente de la entidad, Rodrigo Rato, que dispondría de un sueldo de 2,7 millones de euros brutos además de derecho a dietas por la asistencia al consejo de administración y de otros incentivos y seguros en un contrato que se firmó “en régimen de dedicación exclusiva”.

Rato, presidente entre 2010 y 2012 de Caja Madrid –que pasó a llamarse Bankia a partir de julio de 2010–, fue informado de su sueldo e incentivos en una carta firmada por Ildefonso Sánchez Barcoj, por entonces director general Financiero y de Medios, y que está siendo investigado en otras causas como las de los sobresueldos y las ‘tarjetas black’ de la caja.

La carta, incluida en el sumario del caso Rato al que ha tenido acceso Europa Press, fue enviada el mismo día, 28 de enero de 2010, que Rodrigo Rato asumió la presidencia en sustitución de Miguel Blesa. El Juzgado de Instrucción 31 investiga desde abril de 2015 al exvicepresidente del Gobierno por la comisión de delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo y corrupción entre particulares, junto a otra docena de investigados.

Como presidente ejecutivo, se le informa en esa carta de un sueldo fijo anual de 1.635.300 euros brutos, con la garantía que será siempre un 25% superior a la de cualquier otro directivo; también dispondría de una retribución variable anual de 1.090.200 euros, siempre que se cumplieran los objetivos fijados.

Hasta que entrara en vigor la reestructuración bancaria y los topes salariales fijados por el Gobierno en 2012, momento en el que Rato pasó a cobrar 600.000 euros, el entonces presidente de Caja Madrid disfrutó de otros emolumentos derivados del Plan 2010 aprobado por el consejo y de dietas por asistencia al órgano máximo de la entidad financiera.

También dispuso de plan de incentivos retributivos, beneficios sociales aprobados para el personal directivo o pólizas de seguro y de previsión social complementaria. “En el caso de ser cesado”, se recogía en esta carta, “tendrá derecho a una indemnización equivalente a dos anualidades de la retribución fija y variable anual”.

PACTO DE NO COMPETENCIA

Caja Madrid comunicaba a Rato que tendría que firmar un “pacto de no competencia post-contractual” que no le permitiría suscribir otro contrato en la competencia directa de la caja en caso de que se extinguiera la relación laboral. Este pacto contaba con una “compensación” equivalente a una anualidad de su sueldo.

“Indicarle que la prestación de sus servicios será en régimen de dedicación exclusiva”, terminaba la carta de Sánchez Barcoj, que añadía: “No obstante lo anterior, serán compatibles con el desempeño del cargo de presidente las actividades de creación literaria, artística, docente, académica o de impartición de conferencias”.

En cualquier caso, la asistencia de Rato a foros e instituciones tendría que estar motivada por “ser de interés para la propia Caja” y siempre que fuera “específicamente autorizado por el Consejo de Administración”.

120.000 EUROS PARA LA SECRETARIA

El sumario también ofrece detalles sobre el salario de la secretaria de Rato durante su etapa en Bankia. Teresa Arellano, persona de confianza del exvicepresidente del Gobierno que le ha acompañado en sus distintas funciones durante más de 30 años, cobraba 120.000 euros al año, según desveló un responsable de Recursos Humanos de la entidad, que declaró como testigo ante la Guardia Civil.

El testigo precisó que Rato le ordenó “directamente” que contratara a Arellano. Su sueldo, equiparable al de un director de área, se acercaba a los 80.000 euros pero, “pasado un tiempo”, Sánchez Barcoj le dijo “que había que incrementarle la retribución” hasta los 120.000.

“No recuerdo si Teresa Arellano tenía algún tipo de titulación o estudios. Creo que se la contrató simplemente porque era persona de confianza de Rato”, aseguró en su declaración ante la UCO.

Según un informe del Instituto Armado de septiembre del pasado año, Arellano fue “acumulando funciones hasta convertirse, además de en la secretaria de Presidencia, en la directora de Comunicación, trasladando directamente las órdenes” para la contratación de empresas dirigidas por testaferros de Rato, como Alberto Portuondo.

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