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Domingo, 28 Mayo, 2017

Baldomero Oliver: “En democracia, la corrupción es una patología que está perseguida y castigada”



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Este profesor universitario cree, que la Ley de Financiación de los partidos políticos debe de ser revisada en profundidad y considera que “la Ley es, sin duda, igual para todos. Otra cosa es que todos partamos de las mismas condiciones reales a la hora de que la Ley nos sea aplicada”.



 

Baldomero Oliver León, es el delegado de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía en Granada, y desde el prisma de la lógica de que este cargo político lo debe de asumir una criatura humana que sepa lo que es la Ley y lo que es la Justicia. Lo de la Administración Pública, es algo que se puede ir conociendo y aprendiendo al tratar con ella diariamente. Los funcionarios y la administración no son ni opacos ni un pozo ciego con menos luces que un florero. Esto creo yo, que no soy ni jurista ni funcionario. Un hombre joven, este señor. Con barba. Y doctor en Derecho. Y docente dentro de la disciplina de Derecho Constitucional. Un señor que ha sido vicedecano de Ordenación Académica de la Universidad de Granada. Y que sabe lo suyo, mucho, en esto de investigar sobre el Derecho Constitucional. Y publicar sus conclusiones. Un señor que afirma, esto es, que el nivel de aceptación de la corrupción política, por la ciudadanía patria de este país (España), es alta. Lamentable aceptación, y quizá envidia ciudadana. Y es que lo meridional es como si unos indígenas bananeros hubiesen llegados con plumas y taparrabos, y acompañando a los suevos, los vándalos y los alanos. Y se quedaron aquí, tan panchos. Y sin quitarse el taparrabos y las plumas. Ha sido un placer profesor. En otra ocasión le damos otro repaso a otros temas, incluido el bipartidismo que nos asola políticamente. Lleva usted mucha razón, en eso de que hay que revisar los dinerarios con los que se financian los partidos políticos. Parece, eso, que este tema es travieso.  
 

Pregunta.- Todos los días oigo o leo que todo el mundo de este país (España), lucha por la democracia, pero nunca oigo decir que luchan por La Constitución Española que está vigente… ¿La Constitución Española no sirve para nada, y dado que parece que los partidos políticos se la pasan por el forro del Olimpo, y la mayoría de los ciudadanos de a pie no saben casi nada de ella?
 

Respuesta.-  En realidad, estamos hablando de la misma cosa. Constitución y Democracia resultan ser dos conceptos que están indisolublemente unidos. Sin Constitución no tendríamos Democracia y sin Democracia la Constitución sólo sería una declaración formal, y carente de valor. Y si, nuestra Constitución sigue teniendo un enorme valor, no sólo porque es una norma jurídica, sino también porque refleja el compromiso de los españoles con la Democracia. Estoy absolutamente convencido que el comportamiento antijurídico y antidemocrático de algunos miembros de algunos partidos en determinados momentos no puede ser tomado como argumento de la perdida de efectividad de nuestro sistema democrático ni de nuestro orden constitucional. Por otra parte, no es necesario conocer artículo por artículo la Constitución para que la misma forme parte ya de nuestra cultura. No hace falta saber que artículos constitucionales hacen referencia a la igualdad para que todas y todos tengamos conciencia de que la igualdad es un valor esencial de nuestro modelo social.
 

“En cuanto a los partidos políticos, no les vendría mal aumentar su nivel de democracia interna y transparencia; eso si, a unos más que a otros”

P.- La Ley, ¡ay!, que poco les duele a algunos, y porque parece que existen varias Ley que se aplican según sea al que se le aplica… ¿La Ley es igual para todos los ciudadanos, y sin ninguna clase de excepción? ¿Sí, o no?
 

R.- La Ley es, sin duda, igual para todos. Otra cosa es que todos partamos de las mismas condiciones reales a la hora de que la ley nos sea aplicada. En este caso, las diferencias son obvias; sin embargo, la propia Constitución contiene un mandato a los poderes públicos para que su acción tienda a la promoción de la igualdad real. De ahí la importancia de las políticas sociales y el desarrollo de la Constitución a través de normas que tienden a que cada vez seamos más iguales. La actuación pública a través de estas políticas (la Ley de Dependencia es un buen ejemplo), es la mejor inversión para mejorar la calidad de nuestro sistema democrático. Y, por supuesto, la inversión pública en educación y formación de la ciudadanía es la mejor garantía para que la igualdad formal y la igualdad real estén cada vez más próximas.
 

P.- Los jueces y los fiscales casi todos héroes, por lo menos para mí, y porque están como los 300 espartanos luchando contra vientos y mareas… ¿Usted podría afirmar, metiendo la mano en el fuego, que en este país (España), existe un Poder Judicial libre y desvinculado de los otros dos poderes del Estado? Yo no veo esto muy claro, pero como no soy jurista…
 

R.- La Administración de Justicia no es cosa sólo de jueces y fiscales. Junto a ellos, funcionarios de justicia, abogados, procuradores, trabajadores sociales, la Consejería de Justicia, etc, desarrollan una labor imprescindible y, ciertamente, en condiciones que son mejorables. En cuanto a nuestro Poder Judicial, indudablemente es independiente, sus miembros están altamente cualificados y de una profesionalidad que, creo, está fuera de toda duda.  Si, quizá, nos falta todavía desarrollar los mecanismos de colaboración y cooperación entre los poderes del Estado, y sobre todo entre el ejecutivo y el judicial.
 

P.- Los políticos otrora, quizá en Atenas, eran seres cuasi idealistas y honestos que luchaban por el pueblo en el Foro o en dónde podían… ¿Esto de la corrupción política de los políticos faltos de ética, honor y honestidad, es algo inherente a la democracia que se cubre dentro del Capitalismo de Libre Mercado, ese en el que el factor dinero es lo más importante?
 

R.- Los políticos honestos no son noticia, pero le puedo asegurar que son muchos más que los corruptos. En Democracia, la corrupción es una patología que está perseguida y castigada. En otros sistemas políticos no democráticos, la corrupción es la norma. Sin embargo, el nivel de tolerancia social hacia la corrupción es en nuestro país bastante alto. Y no me refiero sólo a la corrupción en política o de los políticos.
 

“Después de más de 30 años, creo que es más que necesario reformar nuestra Constitución. La integración en la Unión Europea; el desarrollo del Estado de las Autonomías; la evolución de las nuevas tecnologías y su incidencia en los derechos fundamentales…”

P.- La mentalidad española, esa que al 50% cree que Dios lo arregla todo, y el otro 50% que lo arregla la lotería, la quiniela o la Loto, tiene poco sentido social de sociedad civil civilizada… ¿Y hay que reformar La Constitución Española, en varios asuntos variados, y para intentar erradicar, por ejemplo, el gran problema de la corrupción política? ¿O es a los partidos políticos, a los que hay que reformar?
 

R.- Después de más de 30 años, creo que es más que necesario reformar nuestra Constitución. La integración en la Unión Europea; el desarrollo del Estado de las Autonomías; la evolución de las nuevas tecnologías y su incidencia en los derechos fundamentales… Son ejemplos de los profundos cambios que se han producido en nuestro país en todo este tiempo y que deberían tener su reflejo en el texto constitucional. Una Constitución que no responda a su tiempo está condenada a no verse cumplida. Ahora bien, hace falta mucho más que una reforma de la Constitución para transformar a una sociedad, sus comportamientos y para asentar una cultura que rechace cualquier forma de corrupción en lo político, en lo social y en lo económico.  En cuanto a los partidos políticos, no les vendría mal aumentar su nivel de democracia interna y transparencia; eso si, a unos más que a otros.
 

P.- En este sistema económico, el capitalista, los partidos políticos democráticos se financian igual que una empresa, y da igual el sector económico que sea… ¿Usted cree, siempre entrando en el mundo idílico de la presunción, que existe la financiación irregular en los partidos políticos, y da igual el que sea porque parece, presuntamente, que todos o casi todos lo hacen…?
 

R.- Creo que afirmar que se financian como una empresa es mucho decir. Entre otras cosas, los negocios no forman parte de los fines de los partidos políticos, aunque en algún partido pueda haber alguien que no lo entienda así. Dicho lo cual, entiendo que la ley de financiación de los partidos políticos hace tiempo que necesita de una profunda revisión. Pero con cambios normativos o sin ellos, los propios partidos podrían adoptar mecanismos para asegurar su transparencia financiera. ¿Tan difícil es, por ejemplo, que todos ellos contasen con auditorías externas voluntarias?
 

P.- No le voy a preguntar ni por Lorca, ni por los jueces en huelga ni por las carencias materiales y físicas de la Justicia, y porque me da vergüenza torera… ¿Y la Universidad de Granada, esa que usted ha hecho un paréntesis con ella, y mientras es usted un docente metido a político: va bien. Va como debería ir la universidad por la que usted luchó cuando era estudiante…?
 

R.- Va bastante bien, con el esfuerzo de muchos hemos conseguido tener una Universidad de gran nivel, participada y abierta a su entorno. Como diría el actual Rector, tenemos una Universidad “de par en par” o, al menos, esa es su vocación. Además, una de las pocas cosas que une a todos los granadinos es la consideración a nuestra Universidad.
 

“Es posible que la preparación del Milenio haya tenido un inicio un tanto confuso, pero seguro que va a tener un recorrido muy positivo para nuestra provincia”

 P.- Quizá soy demasiado incisivo y pregunto metiendo el dedo más de la cuenta… Vamos a relajarnos, y a preguntar cosas más de andar por casa, por Granada… ¿Usted advierte diferencias notables entre la Universiada del 2015, me refiero al dinerario, contenidos y proyecto, con eso que parece apestado y que atiende por el Milenio Zirí?
 

R.- Pues advierto una diferencia que no llego a entender: siendo ambos proyectos que pueden ser altamente rentables para Granada, no acaban de tener el mismo apoyo social y político. Es posible que la preparación del Milenio haya tenido un inicio un tanto confuso, pero seguro que va a tener un recorrido muy positivo para nuestra provincia.
 

P.- Yo a mi Granada la llevo hasta en los bolsillos de los pantalones, y aunque sean vaqueros. Y porque yo amo a Granada… ¿Es posible que la idiosincrasia granadina sea de otro planeta, de otra galaxia, de otra malafollá cósmica diferente a la del resto de este país (España), y por eso se nos ve tanto el plumero?
 

R.-  Yo también llevo a gala ser granadino y hago todo lo que puedo para demostrar que Granada es mucho más que los tópicos en los que muchas veces nos recreamos y nos perdemos, y también el de la malafollá. Aunque sigue siendo muy nuestro despreciar lo que tenemos y estar quejándonos permanentemente de lo que no tenemos, aunque no sepamos muy bien qué queremos. Seguimos siendo la tierra del “quejío” y del permanente agravio comparativo, por eso se nos ve el plumero.        
 

P.- Supongamos, lo que es mucho suponer, que usted es el Mago Merlín con unos hechizos y unos sortilegios que arreglan las cosas… Incluso las políticas y económicas: ¿Y qué tres cosas, o cuatro, arreglaría usted en esta Andalucía nuestra y en este país nuestro de todos nuestros pecados y de todas nuestras virtudes de raza ubérrima, y sin añoranzas a don Pelayo?

 

R.- Yo siempre he tenido mucho cuidado con mis deseos… No vaya a ser que se cumplan. Por eso prefiero que lo que haya que arreglar, o simplemente cambiar, lo decidamos entre todos y, una vez de acuerdo, todos a trabajar juntos. De todas formas, me voy a permitir formular un único deseo: Que desaparezcan todos los hechiceros y todos los magos que se creen capaces de arreglar todo y a todos a base de sortilegios y conjuros.  

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