" />
Sábado, 21 enero, 2017

Ayala, decano de las letras españolas, muere a los 103 años



image_print

El escritor Francisco Ayala ha muerto hoy en su domicilio de Madrid, a los 103 años, tras “un debilitamiento” de sus facultades físicas, que se había ido acentuando en las últimas semanas, informó a Efe el presidente de la Fundación Ayala, Rafael Juárez.

El escritor, que el próximo 16 de marzo hubiera cumplido 104 años, “gozaba de relativa buena salud” hasta que el pasado mes de agosto se vio afectado por una bronquitis de la que tardó en recuperarse.

Los restos mortales de Francisco Ayala, uno de los grandes escritores españoles del siglo XX, serán trasladados en las próximas horas al tanatorio del Parque de San Isidro, en Madrid, donde se instalará la capilla ardiente, y mañana serán incinerados en una ceremonia privada.

A lo largo de su carrera literaria, Francisco Ayala se erigió como uno de los escritores más importantes en lengua hispana, cosechando numerosas menciones por la calidad semántica y formal de sus escritos como demuestran el Premio de la Crítica en 1972, el Premio Nacional de Narrativa en 1983, el Premio de las Letras Españolas y andaluzas en 1988 y 1990 respectivamente.

   Además, Ayala también se alzó con los dos galardones más importantes del ámbito cultural español, como el caso del Premio Cervantes en 1991 por su labor como escritor y el Premio Príncipe de Asturias por la relevancia de su figura en la esfera cultural.

   Francisco Ayala nació en Granada en 1906. Se traslado a Madrid para iniciar estudios universitarios, licenciándose en derecho en 1929 por la Universidad Complutense de Madrid. Además se trasladó a Alemania para estudiar Filosofía Política y Sociología; prosiguiendo su carrera curricular en la universidad al doctorarse también en Sociología,  disciplina de la que ejercería como Catedrático en la Universidad Complutense desde 1932 hasta el inicio de la Guerra Civil española.

   Ya durante su etapa universitaria comenzó a desarrollar su expresión literaria. Aunque si bien sus primeras novelas,  Historia de un amanecer (1926) y Medusa artificial (1927), están influenciadas por el realismo, son la vanguardias artísticas de principios de siglo las que condicionan las pautas de su literatura. El boxeador y el ángel (1929), Cazador en el alba y   Medusa Artificial. (1930).

   Sin embargo, con el final de la Guerra civil española, Ayala se ve forzado a vivir en el exilio. Residió en Buenos Aires impartiendo clases de Sociología en la Universidad de La Plata de 1939 a 1950, y fundó la revista literaria Realidad. Ayala estuvo ligado a la Universidad y la docencia hasta 1977, fecha en la que se jubilaría de la carrera académica.

   Luego se trasladó a Puerto Rico, donde fundó la conocida revista La Torre. Nueva York y Chicago serían sus destinos en EE.UU, para regresar a España definitivamente en 1980, si bien, desde 1960 había acudido esporádicamente a España cuando áun estaba vigente el régimen fraquista.

   Ya en España, Ayala ingresó en la Real Adamedia Española de la lengua en 1984 con el discurso “La retórica del periodismo”. Posteriormente se casó en 1999 con la hispanista Carolyn Richmond con la que mantenía una relación desde hacía años.

   Entre sus títulos más destacados , se encuentran, La cabeza del cordero. (1949), “Los usurpadores” (1949), “Historia de macacos” (1954), “Muertes de perro” (1958), “El fondo del vaso” (1962) “El as de bastos” (1963), “De este mundo al otro” (1963), “El rapto” (1965), “El jardín de las delicias” (1971), “El inquisidor” (1972), “El tiempo y yo” ; “El jardín de las delicias” (1978), “De raptos, violaciones, macacos y demás inconveniencias” (1982), “De mis pasos en la tierra” (1996), “Cazador en el alba” (2002) y “Recuerdos y Olvidos”, siendo esta última una obra autobiográfica.

   También abordó otros géneros como el ensayo, donde abordó cuestiones de sociología, como demuestran títulos como “Tratado de sociología” (1947 y 1959), “Introducción a las ciencias sociales” (1952). “El escritor en la sociedad de masas” (1956). Tampoco renunció a la profundicación sobre la actividad literaria como, “Reflexiones sobre la estructura narrativa” (1970), “Cervantes y Quevedo” (1974) o “El escritor en su siglo” (1990), “Palabras y letras” (1983), “La invención del Quijote”.

   Durante su singladura literaria, Ayala se fijó y reflexionó sobre otras disciplinas artísticas, en concreto, sobre la influencia del cine y su condición de arte masivo, así como en las pautas formales y en las figuras de directores e interpretes. De este compendio de escritos destacan “Indagación del cinema” (1929) o El cine, arte y espectáculo (1969).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *