Lunes, 16 enero, 2017

Astronautas y comida: ¿cómo cocinar en el espacio?

¿Te preguntaste alguna vez qué comen los astronautas, cómo y cuándo? ¿Cómo se hace su comida y quién la elige? ¿Está rica o son pastillas y papillas sosas?

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Cocina de Urgencia para Universitarios | @cupu_ugr


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Si tengo que decir dos cosas que me apasionen, lo tengo muy claro: el espacio y la comida y podemos hablar de ellas. En esta ocasión, voy a unir las dos cosas y te voy a explicar cómo es todo el curiosísimo proceso desde que se decide qué cocinar hasta cómo transportarlo, cómo comerlo y cómo guardarlo.

ALGUNOS NÚMEROS PARA EMPEZAR…  

Desde siempre, las agencias espaciales se han preocupado por llevar al espacio mucha comida (o al menos la suficiente para todos los astronautas) para que puedan alimentarse tres veces al día durante todos los días.

También piensan en el peso de la mercancía que transportan. ¿Sabías que por cada kilo de peso que llevan tienen que gastar unos 23.000$? Sí, mucho dinero. Así que mejor llevar comida ligera, bien empaquetada y que se guarde bien, que no pese mucho para poder abaratar costes (los justos) y, además, por cada astronauta en cada misión, gastan casi unos 4000€ en comida. Para flipar… Y no, no comen pastillas y purés desconsolados, al menos hoy día.

¿QUIÉN DECIDE QUÉ VAS A COMER?

Bueno, lo primero de todo es que tienes un médico y un nutricionista (entre otros) casi siempre contigo hasta que vuelas como un parajillo a la ISS, por lo tanto, las comidas son sometidas a controles nutricionales y microbiológicos masivos para que no cojas cualquier cagalera en los cielos... Evidentemente, las características y gustos personales de cada astronauta son tenidas en cuenta, por lo que te preguntan directamente (o lo pides tú) qué es lo que te gustaría llevarte.

Nosotros tenemos a Pedro Duque para que nos explique algún dato. Ha contado en sus entrevistas que si quieres llevar tortilla de patatas embolsada puedes hacerlo, pero evidentemente, tienes que comerla en los primeros días. – “¡Mari, cóbrame estas tortillicah de patata y sebolla que el mes que viene me voy al ehpasio!”, perono te puedes fiar de los “frigos” que tienen y tampoco de las latas de conserva especiales que lleves porque, muchas veces, han tenido que desecharlas”. Además, le gusta desayunar zumo de naranja, ¡COLACAO! y cereales con frutos secos.

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Incluso, en alguna misión europea, han preparado menús mediterráneos como los de la foto: Tomates, queso, pan de pita, melocotón y chocolate para una “experiencia culinaria”.

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Esas bandejas se someten a controles en la Tierra y, además de pasar catas de calidad y sabor, hacen que el astronauta se sienta más ligado a casa durante sus meses en el espacio. Este menú “MEDIET” se preparó para cosmonautas (cosmonauta es astronauta pero cuando se refieren a su origen ruso). Antes de todo esto, la comida tenía origen ruso o americano y los astronautas japoneses y europeos se tiraban de los pelos (imagina la adaptación gastro-cultural) por hacer comidas más adecuadas a su nacionalidad, cuanto menos. Y aunque a los americanos y rusos les daba antes un poco igual qué comer, ahora ninguna de las 4 agencias tiene problemas en este aspecto.

PRECAUCIONES A LA HORA DE LLEVAR COMIDA.

El espacio no es el medio natural del hombre, pero puede adaptarse a él, y mucho más si lo hacemos con ayuda de la tecnología de hoy día.

Al pensar en qué van a llevar los astronautas en sus “bodegas” es imprescindible pensar:

  • El peso de la comida: por eso mucha de ella se hace deshidratada, a la vez que provoca su mejor y más prolongada conservación.
  • La manera de empaquetarla: no es lo mismo utilizar recipientes y paquetes planos o voluminosos, flexibles o rígidos, pesados o ligeros.
  • La cantidad de comida que se lleva: no es lo mismo planificar los alimentos y los platos que llevar “más por si acaso”. Todo está planeado al 100%.
  • Las condiciones en las que se conserva: no es igual necesitar frío que tenerla en un lugar fresco y bien almacenado sin ayuda de frío.
  • La manera de consumo de los alimentos: no es lo mismo utilizar cubiertos, que utilizar tubos y alimentos en pasta o crear tazas especiales para poder beber con gravedad cero. (Los tubos hoy día no se utilizan casi nada).
  • El alimento en sí: no es igual transportar una crema que puede “deformarse” en el recipiente que un alimento voluminoso o que haga migajas o gotas que estén volando por el espacio donde viven los astronautas.

Normalmente, la comida debe pesar poco. Como ya hemos dicho antes, a más peso se lleve al espacio, más dinero se gasta y no es lo ideal. Por lo tanto, si retiras el agua (aunque tengas que llevarla igualmente para suplir a los astronautas de tan preciado bien) la comida dura más y pesa menos y se conserva mejor. Por otro lado, los recipientes donde se empaquetan las comidas son plásticos resistentes donde tienen, algunos, una pequeña válvula a la que se engancha un dispensador de agua caliente o fría y se añade líquido. Ahí conseguimos que la comida se hidrate durante unos minutos y parezca como hecha en la Tierra.

Aún así, muchos de los productos que se mandan al espacio son pastas (que no papillas hipervitaminadas e insípidas) y productos frescos.

Aquí puedes ver cómo la astronauta italiana Samantha Cristoforetti se prepara una especie de burrito.


¿CÓMO COMÍAN ANTES LOS ASTRONAUTAS?
Antes de la era Apollo (las misiones que querían llegar a la Luna y colonizarla), las comidas eran básicamente pequeños snacks porque muchas de las misiones no duraban a veces ni un día. En esta época sí que se consumía la comida en pastillas, cubos y tubos como la pasta de dientes. Los plátanos, por ejemplo, entre otras frutas, se hacían puré y se introducían en estos tubos y se apretaban y comías de él, directamente a la boca. Se tomaban muchos frutos secos y estaban angustiados con no tomar alimentos que hicieran muchas migajas por miedo a que estuvieran sueltas por lo que los paquetes de snacks o los cubos cortados tenían  una especie de film comestible que se deshacía en la boca y no escapaban restos al espacio de la nave.

Cuando la era del Programa Apollo hizo su aparición, por el año 1960 (aunque hasta el 1966 ninguna nave fuera mandada al espacio) ya si que se cambió la forma en la que los astronautas se alimentaban. Se utilizó con frecuencia la liofilización de los alimentos y se empezó a comer con cubiertos e hidratando la comida, de modo que se mejoró mucho la manera en la que se alimentaban. En la foto, refresco de naranja “en polvo”.

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La Skylab, poco conocida, fue la primera estación espacial estadounidense. Y ¡sorpresa! se empezó a utilizar comida congelada en ella. Estábamos, aproximadamente, en 1973. Aunque pueda parecer del año de la pera, los astronautas disfrutaban de una tecnología sumamente avanzada en el tema de la comida. Tenían una mesa-placa especial donde colocaban la comida y podían calentarla o descongelarla accionando botones e interruptores, calcular cuánto tardaba algo en calentarse y dejarlo funcionar para cuando fuera la hora del almuerzo.

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Más tarde, aproximadamente en 1981, el Programa Espacial Shuttle (que entre otras tareas, contribuyó a construir la Estación Espacial Internacional de la que disfrutamos hoy día) dio un paso atrás y volvió a la comida que no necesitaba frío ni estar conservada con grandes esfuerzos porque las misiones duraban más tiempo y se veía más práctico y seguro otro tipo de comida.

¿CÓMO COMEN AHORA LOS ASTRONAUTAS?

Al contrario de lo que se pueda pensar y que ya has leído, la era de los tubos de comida (como la pasta de dientes) y pastillas deshidratadas y secas, es historia. Ahora todo está mucho más pensado para disfrutar “como en la Tierra”, te explico:

  1. Los astronautas tienen una bandejita imantada donde los cubiertos (cuchara, tenedor, cuchillo, pajita especial y TIJERAS, importantísimas para abrir los paquetes) se adhieren magnéticamente a ella para no salir volando por la nave. O si es necesario se les añade un poco de velcro a la bandejita para que todo se quede pegado y no vaya cada cosa por ahí volando. Los paquetes de comida igual, velcro para pegarlos.

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  1. Para beber, los astronautas tienen una “pajita” especial. Es un tubo que pueden cerrar o abrir según quieran y que no deja pasar el líquido fuera. También lo usan para hidratar algunos platos de comida con el agua caliente o fría. Si no cierran esa pajita con un “click” el líquido puede salir por ahí y penetrar en componentes eléctricos y formar un lio espantoso o quedarse fritos de un calambrazo.

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  1. El empaquetado actual suele ser en bolsas planas, con un código de barras que da información a los astronautas, con pegatina informativa de lo que contiene y plateadas para evitar que la luz degrade el alimento, tanto para bebidas como para pastas o cremas. Si hay algún alimento como pasta o verduras o algo voluminoso se envasa directamente (se tiene que consumir rápido o se puede conservar en frío) o se puede deshidratar para usar más adelante.

Se hidratan de nuevo con una válvula que se conecta a un dispensador de agua (así es como se toman los smoothies y leche en el espacio, rehidratándolos desde polvo), se deja reposar unos minutos y se come. Los cereales de desayuno, por ejemplo, tienen ya integrados en ellos leche en polvo y los astronautas solamente tienen que añadir agua caliente y la pasta o cualquier alimento igual.

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  1. También existen unos paquetes flexibles que se pueden calentar a altas temperaturas y que pueden cocer los alimentos, sin que haya riesgo de contaminación por microorganismos.

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  1. Las agencias suelen comprar y llevar a los astronautas comida comercial, es decir, productos conocidos o populares (M&M o chocolatinas), aunque el empaquetado tiene que rehacerse de nuevo. Los paquetes nuevos se hacen ignífugos, la tinta con la que se etiqueta y se hacen los códigos de barras es segura y no hay escapes de gas del recipiente, etc. En resumen, que todo sea seguro, porque aunque pueda parecer un poco paranoico, lo mínimo que ocurra en el espacio puede ser fatal ya que no podemos actuar de inmediato ni ir corriendo a por los astronautas.

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  1. La comida también se empaqueta en inglés y en ruso. Esto es debido a que en la MIR (antigua estación espacial rusa, que al final se destruyó de forma controlada en 2001) se recepcionaban a astronautas americanos y la costumbre de poner el nombre en ambos idiomas a la comida se quedó hasta el día de hoy aunque se crea innecesario.

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  1. Los astronautas no tienen un calendario con lo que deben comer cada día ni controlan las calorías que consumen o avisan qué platos han comido, a no ser que participen en un experimento médico, en el cual todo está planeado al 100%. Pero si no es así, solamente tienen una tarea pendiente que es la de informar al laboratorio de investigación nutricional en Tierra con un FFQ (Food Frecuency Questionnaire – Cuestionario de frecuencia de comidas) en el que ponen, una vez a la semana vía Internet, cuántas raciones de cada categoría de comida han tomado esa semana (no solamente hablamos de proteínas, hidratos, etc… sino también de cantidades de calcio, sodio, macronutrientes, agua, calorías totales…).
  1. También disponen de una especie de aplicación (Mass Measuring Device) que, tras añadir los datos de sus comidas, les da una estimación de si han perdido peso o ganado. Todo ello se informa a los doctores de Tierra y así no hay sorpresas cuando vuelven al planeta.
  1. Si no lo sabías, los rusos proporcionan la mitad de la comida que se manda a la estación espacial internacional, pero claro, no consumen la misma comida ni de la misma forma. Ellos suelen mandar comida enlatada y firme. Las latas son de dos tamaños, pequeña o mediana y se usan como guarnición.

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  1. Las latas de comida rusas se calientan como si introdujéramos dos rebanadas de pan en una tostadora. Se ponen en dos recipientes con huecos que las calientan por contacto. La comida americana (en este caso) se calienta en “maletines”-“hornos” donde se apoyan las bolsas y se dejan listas para consumir.
  1. Y como buenos americanos, tienen sin falta sus packs de condimentos y salsas. Estos contienen kétchup, mayonesa, mostaza, etc., aunque si algún astronauta quiere otra salsa, como la Schiracha, salsa de soja o picante puede pedirla y se le suele dar. Todo ello claro, en paquetitos como los de la Tierra. El cristal en el espacio está prohibido.

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  1. Como puedes sospechar, NO, la sal y la pimienta en su versión sólida no se puede usar en microgravedad, además de que te puede entrar en los ojos y formar un lio descomunal. Imagina un paquete de este polvo volando por ahí… Lo que se hace es que se mandan una especie de dispensadores de sal y pimienta disueltas en agua o aceites. Para usarlos solamente tienes que apretar un poquito hasta que sale una gotita, ponerla sobre la comida y repartir.

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  1. En las bolsas más grandes, esas que simulan las latas, les recomiendan cortarlos no de forma vertical (como abriríamos una bolsa de patatas) sino horizontalmente menos de la mitad para poder tener las manos más limpias y poder introducir los cubiertos con más facilidad sin tener que “rebañar” hasta el final y metiendo la mano entera.

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  1. Aunque si al final se ensucian siempre pueden usar las toallitas húmedas que les proporcionan.

¿QUIÉN Y CUANDO SE COCINAN LOS PLATOS QUE SE LLEVAN AL ESPACIO?

Pues esto tiene un poco más de arte culinario y menos de ciencia y misterio… Una de las maneras que hay de ofrecer nuevos platos y cada vez más ricos y elaborados está en manos de los concursantes que se ofrecen en equipo a ello. ¿Concursantes? Pues sí. Varios equipos de cocineros de una escuela de cocina e institutos de educación pueden presentar sus platos y hacer una competición mini en el Johnson Space Center donde un jurado, en el que se incluyen a algunos astronautas, elige al final sus platos o los rechaza. El ganador, puede dar de comer a los astronautas de más renombre en sus futuras misiones y ver su receta saboreada más allá de la atmósfera terrestre. Aquí tienes algunas fotos de cómo es una competición de este tipo.

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Aunque no suela ser la tónica habitual, en el Space Food System del The Human Health and Performance Directorate’s (HH&P) se encargan de todo para que los futuros astronautas se sientan escuchados y les presenten los resultados de todo lo que hemos hablado antes, tanto recetas como nuevas formas de tomar comida o les piden ideas para días especiales como el Día de Acción de Gracias o Navidad.

Y ahora que sabes cómo comen los astronautas en el espacio, ¿te animas a un viajecito por los cielos y a un menú diferente o prefieres la terracita al sol con un platito de jamón y una cervecita?

Un artículo de Cocina de Urgencia para Universitarios 

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