Jueves, 19 enero, 2017

Aprender y memorizar, claves ante un examen

El acto de aprender implica recepción y registro de una información

Foto: E.P


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El verano está a la vuelta de la esquina, pero antes de comenzar las vacaciones llegan los exámenes y consigo los nervios de los estudiantes, ya sean universitarios, preuniversitarios o estudiantes de secundaria. Los exámenes finales suponen estar horas y horas delante de los apuntes, de los libros, de los resúmenes, lo que requiere un gran esfuerzo.

Los expertos recomiendan estudiar siguiendo unas pautas para aprovechar mejor el tiempo y los recursos memorísticos. Pero ¿qué influye realmente a la hora de aprender y memorizar?

Para aprender es preciso memorizar, proceso para el cual hay que estar atento y concentrado. Por ello, el jefe del servicio de Neurología de INEAMAD del Hospital Nuestra Señora del Rosario, el doctor Ventura Anciones, ha recalcado que “la atención depende, de manera consciente o inconsciente, del interés. Pero también intervienen la información recibida, de ahí la importancia de la docencia; la capacidad de ordenación; el equilibrio emocional y, sobre todo, la motivación”.

El acto de aprender implica recepción y registro de una información, comprensión de esa realidad, almacenamiento, evocación, motivación y emoción. Muchos de estos elementos son los pilares de la memoria, lo que implica que es un factor fundamental para el aprendizaje.

Además, el aprendizaje tiene un sustrato neurológico complejo, ya que intervienen las redes emocionales y de memoria de las neuronas; sin olvidar que el cerebro en su totalidad se pone al servicio intelectual, ya que está sometido a estímulos individuales que no son cuantificables, siendo el más importante el interés; seguido de la emoción que suscita el temario a estudiar, y sin olvidar la valoración que hace el estudiante cuando asume ese reto.

“Es el individuo el que estudia, el que mide su meta con una necesidad específica, el que tiene otras experiencias o empieza a adquirirlas y el que ha vivido de una u otra forma la enseñanza. Es el que tiene la madurez, la serenidad y la motivación de enfrentarse al reto de aprender”, ha explicado el neurólogo.

5 DUDAS RESUELTAS  

Sin embargo, los mayores enemigos de los estudiantes son el estrés, la ansiedad y la falta de descanso, por lo que el doctor Anciones ha creído fundamental contestar a cinco preguntas que todo estudiante se hace alguna vez en la vida:

1. ¿Se aprende más cuando se interactúa con otras personas? Sí, porque el aprendizaje es un estímulo, un interés y una suma.

2. ¿Se aprende mejor cuando están estructuradas las materias? Sí, porque la relación entre contenidos permite integrar experiencias nuevas sobre otras previas que ya están establecidas.

Se aprende no por sumación, sino por relación y por comprensión de los conceptos adquiridos que permiten conseguir otros nuevos, puesto que aprender es hacer una malla cada vez más extensa en la capacidad de expansión cerebral.

3. ¿Cómo influye el sueño? El alumno descansado asimila mejor. El sueño está organizado de forma oscilante según los denominados ritmos circadianos esenciales para mantener el ritmo físico y mental. Por eso, la supresión del sueño altera la atención, la concentración y la memoria.

4. El café, ¿es bueno o malo? Tiene elementos favorables, puesto que mejora la atención y la concentración, pero también aumenta la ansiedad y altera el sueño.

5. ¿Se estudia mejor de noche? Es algo muy personal. De noche hay menos estímulos externos que llevan a la distracción y, en este sentido, favorece la concentración, pero hay que tener cuidado para no afectar al descanso o, de lo contrario, se verá afectado el rendimiento.

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