Sábado, 25 Marzo, 2017

Antony & The Johnsons maravilla al público del Primavera Sound con su espectacular voz y su puesta en escena



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Primera jornada oficial de la quinceava edición del festival Primavera Sound de Barcelona. Tras la ya habitual jornada de puertas abiertas en el Parc del Fórum, donde pudimos ver lo nuevo de Christina Rosenvinge, Cinerama, la magnífica banda de David Gadge (The Wedding Present), Albert Hammond Jr (The Strokes) y OMD, Orchestral Manoeuvres in The Dark, el mítico duo de “Enola Gay”, hoy la organización nos regala de entrada con un soberbio obsequio, la posibilidad de ver a una de las bandas más importantes de este año en cartel, Interpol, en la Sala Apolo de la ciudad Condal, sala ligada al Primavera Sound por la programación de Primavera als Clubs que en ella se celebra.

Un concierto casi vespertino por horario, a las 17:00, pero con el encanto de poder palpar casi, de tener a la banda mucho más cerquita que en los grandes escenarios de “Mordor”. Un formato mucho más humano para recibir los impulsos del rock elegante de los neoyorquinos presentando su álbum “El Pintor”. De todos es sabido que Interpol no produce una música fácil, sus “riffs” y arpegios denotan una cadencia muy rebuscada, incomparable a nada en la música actual. Pero esas difíciles tonalidades y enrevesadas melodías las realizan a la perfección, con una calidad, contundencia y profesionalidad que demuestran la notoriedad de sus directos y producciones.

Jungle 01 XarleneTras la vuelta al recinto del Fórum y dispuestos a disfrutar de las delicatessen programadas para la primera jornada del festival, deambulamos por distintos escenarios hasta llegar al Heinecken, donde se producirá el evento de la noche sin duda. El concierto de Antony & The Johnsons junto a la OBC, Orquesta Sinfónica de Barcelona i Nacional de Catalunya. La organización saltándose todas las reglas establecidas de lo que es un concierto al uso, programa en el posiblemente escenario más grande del festival junto con el Primavera, un concierto con una sinfónica. Antony & The Johnsons repite en el festival después del mítico concierto del 2.005 en el Auditori. Y lo hace con una puesta en escena de lo más espectacular, con la OBC, un vestuario blanco impoluto a lo Demis Roussos donde se le proyectaban juegos luminosos. Una gigantesca pantalla con imágenes de una película surrealista japonesa, que por más que quisiéramos entender, era imposible, de lo más freak que he visto nunca. Incluso en un momento dado Antony se queda mirando la película y comenta entre sonrisas lo salvaje de su incomprensión. Pero si algo tiene Antony, es voz y con esta y el gran sonido de todo el espectáculo, acalló a las miles de personas que se agolpaba frente al escenario. Se podía acariciar el silencio del público (excepto de los irrespetuosos de siempre) ante la asombrosa interpretación de Antony. Sin duda un maravilloso momento que quedará para los anales del festival.

Y tras el embriagador espectáculo de Antony & The Johnsons, había que darle ritmo y para ello la banda de rock del momento The Black Keys. Con el blues por montera, desde sus inicios y ese peculiar sonido el dúo formado por Dan Auerbach y Patrick Carney llegaban para presentarnos su último álbum y éxito de masas a nivel planetario “Turn Blue” 2.014. Después de los Grammys y sus numerosos discos de platino obtenidos gracias a “El Camino”, The Black Keys se ha convertido sin lugar a dudas en un fenómeno de masas. Demostrando en el escenario Primavera, con un contundente concierto y exquisita ejecución su sobrada calidad. Cerrando el concierto con una espléndida versión de Little Black Submarines de su aclamado disco “El Camino”. Y si… todos bailamos con Lonely Boy, como no.Kelela 02 Dani Canto

Acto seguido nos visitaba de nuevo, justo en frente, escenario Heinecken, el señor James Blake. ¿Es el amigo James un verdadero genio o simplemente es el que prueba los subwofers de todos los festivales mundiales? Electrónica sentimental, voz negra y cara de niño, innovadoras melodías, producción arriesgada. James Blake con formación clásica podría haberse dedicado perfectamente a ser concertista de piano, pero ha elegido la electrónica y le ha dado la vuelta con su peculiar voz y sus magistrales arreglos. Hoy incluso nos ha hecho bailar, de repente su frecuente tono intimista se vio alterado y nos dedico unos largos minutos al house y drum & bass. Su ha concierto ha sido brillante rozando la perfección con un sonido alucinante, la pregunta broma que nos hacemos es por las bajas frecuencias que utiliza en sus bajos sintetizados que consigue hacer vibrar a cualquier cuerpo vivo.

Para acabar la noche, nos acercamos a uno de los escenarios pequeños, el Adidas, donde The Suicide of Western Culture, la eterna promesa de la electrónica barcelonesa, que ya ha dado el paso a la internacionalidad, actuó para una entregada audiencia, ávidos por escuchar los sonidos post-rock futurista vestidos de noise y krautrock y todo ello producido con un arsenal de teclados y pedales. Quizás el mal sonido, el cansancio, no sabríamos que, pero el concierto no cuajaba, mucha frialdad del publico. Un consejo a todos los artistas que efectúen directos de electrónica, tras el escándalo en la red del video publicado desde la parte superior de un escenario donde se veían las máquinas que utilizaban Kraftwerk. Si la gente no ve lo que haces, es como si no hicieras nada. Esa es una máxima que todos deberían tomar nota. Tu público quiere ver que haces en esa mesa donde probablemente hay infinidad de cacharros electrónicos que tan vehementemente manejas. No pierdas el tiempo, lo quieren ver y si lo haces, le harás un gran favor a la música electrónica.

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