Miércoles, 29 Marzo, 2017

Antonio Zarzuelo desde el recuerdo

Foto: Ana del Moral
Ana del Moral


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Andaba por casa haciendo nada, que es una buena forma de descansar, cuando en el teléfono la voz de mi amiga Teresa me sacudió de mi modorra: Antonio ha fallecido.

Siempre que recibo la noticia de la muerte de un familiar, un amigo, un colega, me viene a la cabeza – de forma tan fugaz como se nos antoja la vida en esos momentos- el recuerdo, ni triste ni angustioso, de que también un día atravesaré esa puerta. Y eso me ayuda a recolocar y reordenar – una vez más – mis ideas, mis preferencias, mis ilusiones y mis preocupaciones.

Antonio pasó sus últimos meses conviviendo de manera muy estrecha con esa idea. La enfermedad que le sorprendió de forma inesperada se la recordaba insistentemente. Luchó con valentía contra ella y estoy convencida de que esa lucha, aparentemente infecunda, no debió quedar sin recompensa.

No cabe duda: Antonio nos ha dejado una profunda huella. Excepcional como investigador y brillante como profesor. El conferenciante más reclamado por Colegios de Farmacéuticos e Instituciones. La claridad de sus explicaciones, sazonadas con un rico anecdotario, y siempre adornadas con las últimas innovaciones, embelesaba. Un prestigioso comunicador de ciencia. Un mago con habilidad para introducir en la chistera una compleja disquisición o teoría científica y extraer, para asombro de todos, información llana y accesible.

Una lluvia de “tweets” y cariñosas reflexiones inundaron las redes sociales las jornadas que siguieron a su marcha.

¡¡Cuánto reconocimiento por parte de nuestros más rigurosos jueces, los estudiantes!!

Sus compañeros de Facultad nos sentimos muy afortunados de haberlo tenido entre nosotros y queremos seguir teniéndolo aunque de otra forma. Unánimemente, por aclamación, se acordó dedicarle el Aula de Farmacia Práctica para que siempre se le recuerde en la Facultad de Farmacia de Granada.

Lo dije en su día y lo repito ahora, la mejor lección, amigo Antonio, ni la diste en las aulas, ni discurría por los sinuosos senderos de la farmacología, la impartiste en el Aula Magna de la vida con tu actitud, con tu fortaleza. Esa sí que ha sido una conferencia magistral, de las que impactan, de las que quedan grabadas, de auténtico maestro.

Gracias, Antonio. Gracias, maestro.

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