Domingo, 22 Octubre, 2017

            

Antonio Carmona: “Siempre he pasado de los puristas del flamenco”

El músico granadino regresa tras seis años con 'Obras son amores', su tercera entrega en solitario

UNIVERSAL MUSIC
E.P.


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Seis años han pasado desde el anterior disco de Antonio Carmona (Granada, 1965), quien ahora regresa con ‘Obras son amores’, su tercera entrega en solitario, con aportaciones de amigos como Alejandro Sanz, Juanes, Fernando Osorio, Alex Cuba, Luis Pastor y su sobrino Juanito Carmona.

“Los años pasan muy rápido, son seis desde el anterior, es verdad”, concede a Europa Press el granadino, para agregar: “Cuatro de ellos he estado viviendo en América y de ahí salen muchas composiciones del álbum con artistas como Fernando Osorio, Luis Enrique ‘El Príncipe de la Salsa’ y demás. He ido rematando canciones con ellos”.

Aunque haya transcurrido más de un lustro, Carmona destaca que ha estado componiendo y colaborando sin parar con otros artistas durante su estancia americana. Hasta que “en el último año y medio” ya dio el “tirón que merecía el disco” juntándose con más amigos como Juanes (en ‘La razón de mi existir’ y Alejandro Sanz (en el single ‘Dale luz’).

Sobre este último tema, explica: “‘Dale luz’ es una composición muy bonita con Alejandro Sanz, reflexionando sobre las luces y sombras de la vida. Sobre lo difícil que es tener una vida en la que al final te sientas agradecido por todo. Eso hay que lucharlo. El que no lucha no puede tener nada”.

HOMENAJE A SU PADRE

‘Mencanta’ es otra de las canciones esenciales del álbum, un homenaje de Antonio a su padre Juan Habichuela (1933-2016) junto a su sobrino Juanito Carmona. “Somos dos generaciones cantando a mi padre, al templo musical de mi vida, que tocó tanto para los Kennedy como en los pueblos más recónditos de Jaén”, resalta.

Y añade a este respecto: “Mi padre era un ser muy querido y yo como hijo he querido rendirle tributo y que quede clara su memoria y cómo era, describir un poco sus últimos años, que fueron un poco difíciles por sus enfermedades. Es un tema dedicado a toda la gente mayor en general”.

Más allá de estas composiciones, Antonio busca que quien escuche sus ‘Obras son amores’ tenga una “reacción” y que no quede indiferente. “Las cosas siempre las he filtrado a través de mis canciones, mis vivencias y mis inquietudes. Estas canciones son reflexiones que quiero que la gente recuerde y que provoquen emociones. Lo mejor es que la gente reaccione ante el disco, para bien o para mal”, plantea.

Hace estas reflexiones Antonio porque, a su juicio, “los discos ahora se van muy pronto y pasan de largo” sin que el público apenas se entere. Por eso, insiste en que su intención es conectar con la gente a través de sus creaciones, siendo en cualquier caso siempre él mismo.

“Nunca me he prostituido y siempre he hecho lo que me ha dado la gana”, subraya, al tiempo que destaca: “Llevo treinta años haciendo discos y siempre he hecho lo que he querido. Cuando me han dicho que cambiara algo, siempre me he negado. Yo no cambio mi estilo, no voy a hacer una música determinada para vender discos. No tengo ego para eso, nunca lo he tenido. Mi música no tiene ego, pero sí tiene potencia, sabiduría y rabia”.

“MUCHOS NOS LLAMARON HEREJES”

Efectivamente, el músico granadino lleva ya tres décadas marcando su propio camino, iniciado con Ketama en la segunda mitad de los años ochenta. “Muchos nos llamaron herejes”, rememora con cierto orgullo, y añade que por aquel entonces trabajaban “más de Despeñaperros para arriba que para abajo”.

Eso se debía a que, según relata, a los flamencos puristas no les gustaba que metieran guitarras eléctricas en sus canciones, algo que termino cambiando porque “al final todos esos terminaron escribiendo libros” sobre ellos y admitiendo que Ketama consiguió “refrescar” las bases más ortodoxas.

“Pero me daba y me da igual. Siempre he pasado de los puristas. Sé lo que soy y lo que he sido. Soy un flamenco que vive la música abiertamente y muy libre. Toda esa música que yo hago está hecha porque sé hacer una seguiriya, una taranta, una bulería. Yo los he tocado y por eso he podido evolucionar a partir de esa base”, defiende.

Y aún agrega a este respecto: “El flamenco es un abanico. Me encanta que esté la ortodoxia del flamenco, pero también tenemos que refrescarla para que evolucione y atraer a más gente a ese punto más ortodoxo y que sea más fácil de digerir. Porque encima llegas a España y no ves más que desinterés por el flamenco”.

“¿Por qué no se explica de dónde viene el flamenco? Es una cultura nuestra. Pues por desinterés. Pero luego en Japón, en Francia o en Suiza hay más interés. ¿Por qué no hay programas en televisión? Nosotros teníamos a La Niña de los Peines, que era como nuestro Miles Davis. Hay más interés por el flamenco fuera que en España”.

GIRA DE PRESENTACIÓN

Con el disco ya en la calle, Antonio está deseando volver a la carretera para presentarlo. “Es que más me gusta, tengo mi cuadrilla de músicos, como los toreros”, bromea impaciente, al tiempo que asegura que le encanta mostrarse con su guitarra “al natural para que la gente vea al Antonio Carmona que no deja de hacer su música y ser inquieto, como siempre”.

“Vamos a salir de gira por toda España. Hay bastantes cositas para divertirnos, mostrar nuestra música y para que la gente se entere de este disco, para que no pase desapercibido. Cuesta mucho hacer un disco y mola que la gente por lo menos se entere. Quiero hacer ruido”, remarca.

Por último, en estos tiempos de reuniones de grandes bandas del pasado, Antonio afirma estar “abierto” a una gira con Ketama: “Si me firmas cuarenta bolos me voy contigo ahora mismo donde haga falta. Yo estoy al servicio de la música. Ketama es una base muy grande donde yo he crecido musicalmente y claro que apetece. Pero hacen falta medios para hacer una buena gira”.

Y antes de despedirse, aún aprovecha para aunar sus inicios con el actual momento de ‘Obras son amores’ y el tiempo dedicado a su creación: “Con Ketama sacaba un disco por año. La gente se cree que chasqueas un dedo y sacas una canción. Una canción es una reflexión, una obra que se va a quedar ahí para toda la vida y ya no se puede cambiar”.

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