Sábado, 21 enero, 2017

Almería 5-0 Granada (y Roberto y Karnezis de porteros)

Rubén Cañizares


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El Granada sólo tiene un 34% de opciones de irse a Segunda División. Digo sólo, porque, por ejemplo, Osasuna tiene un 82% y el Valladolid un 74% de probabilidades de marcharse a la categoría de plata. Getafe y Almería lo tiene casi “a huevo” para lograr el objetivo. Vamos, que las dos plazas de descenso que aún no están asignadas se las jugarán en la última jornada nazaríes, navarros y pucelanos. De ese trío, un par de equipos llorarán y otro sonreirá. Los fríos números dicen que el conjunto de Lucas es que el más visos tiene de ser el que termine la Liga feliz, pero creo que son bastantes engañosos esos porcentajes.
Si el Granada pierde en Valladolid se irá a Segunda. Así de lapidario. Si empata o gana, se salvará. Depende de él mismo, pero visto lo visto en las últimas jornadas, jugársela a cara de perro en Zorrilla no es el mejor modo para hacerte el más optimista de la clase. Puede suceder que Osasuna solucione rápido su partido ante el Betis y eso impida a los de JIM salvarse, aunque le ganen 15-0 al Granada. Por ahí también hay otra rendija por donde brotan los de la botella medio llena. O puede suceder justo lo contrario. Que los sevillanos vayan derrotando a los rojillos y ese resultado sea un impulso para el Valladolid en su duelo fraticida ante el los rojiblancos. Hay mil cábalas. Así que lo mejor es no marear al personal con tanto y si esto, y si lo otro. Lo adecuado sería haber ganado al Almería y haberse evitado estar dónde está el conjunto andaluz a falta de una jornada. Una vez metida la gamba, y bien, ahora no queda otra que ir a Zorrilla y rascar, al menos, un empate. Si no es así, el Granada se irá a Segunda y lo hará por méritos propios. No valen las excusas.

Desde la victoria contra el Barça, Alcaraz y cía han jugado con fuego y si se queman ellos mismos se habrán metido en el volcán.
No hay mayor paradigma de ello que su doble enfrentamiento en Liga contra el Almería, un recién ascendido que de cuyo once inicial sólo Aleix Vidal sería titular en el Granada. Pues bien, ese humilde conjunto entrenado por Francisco, el técnico más joven de Primera, le ha metido a los de Lucas un global entre primera y segunda vuelta de 5-0 (y Roberto y Karnezis de porteros). Si a la hora de jugarte las habichuelas, permites que un rival directo, de menor presupuesto y calidad, te haga una manita, no queda otra que dar la mano, felicitar al contrario y asimilar, lo más rápidamente posible (por higiene mental, sobre todo) que el sitio del Granada es la Segunda División, y no la Primera. Ojalá en Zorrilla, este domingo, demuestre que no es así, calle bocas y logre el objetivo. Hasta entonces debe agachar las orejas y aguantar los palos. Se los han ganado.

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