Sábado, 21 enero, 2017

Al Granada le va la marcha

Rubén Cañizares


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La montaña rusa que está siendo el Granada esta temporada se lanzó el pasado sábado a su caída más suicida. Con un estadio lleno, una afición entregada y un rival sin nada en juego, nadie se habría imaginado que dos horas después de que Mateu Lahoz pitara el inicio del partido, la fiesta acabaría en hecatombe. Que la certificación de la permanencia daría paso a los temores del descenso. Sí, en sólo noventa minutos, el Granada, en un mal partido ante el Rayo, decidió sufrir hasta el último segundo de competición poniendo en peligro su presencia en Primera División. Ya hay que tener ganas de marcha a las siete de la mañana.

Ahora podemos hablar de que el fútbol es un juego de detalles (que lo es) y de instantes. Del larguero de Brahimi y de su auto expulsión un minuto después. Relación causa-efecto. Si en vez del palo es la red la que escupe ese balón, quizás ahora todo sería distinto. Pero no vale hacer fútbol ficción. Cuentan los hechos. Y esos dicen que el Granada no estuvo a la altura en el partido más importante de lo que va de temporada. Excusarse en un larguero, una roja o en lo les de la gana, es engañarse. El Granada fue superado de principio a fin por el Rayo, que era el que parecía que se jugaba la permanencia. Nunca planteó un encuentro a la altura de lo que estaba en juego. Ni más, ni menos.

Encima, el fin de semana no pudo salir peor en cuanto a resultados de rivales en descenso. Almería y Getafe ganaron y toca rezar para que el Valladolid no lo haga ante el Celta. Sí, lo que hace dos semanas parecía hecho tras la épica victoria ante el Barcelona, ya no es así. Habrá que llegar a los 40 puntos, como mínimo, para salvarse. Y la próxima plaza, Anoeta, es de tronío. Después, dos partidos a cara de perro ante Almería y Valladolid. Preparen los marcapasos… Qué ganas de meterse en líos.

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