Miércoles, 18 enero, 2017

¿Agujetas? No hay dolor

Aunque suelen ser desagradables y dolorosas, las agujetas son un signo del bienestar de nuestro músculo

agujetas
Rita M. Marín I @marinruiz_rita


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Al referirnos a agujetas, nos referimos al dolor muscular que aparece, normalmente, tras la práctica de ejercicio de alta intensidad, realizado después de haber estado mucho tiempo sin hacer deporte. Suelen durar entre 5 y 7 días, con diversos picos que serán más fuertes las tres primeras jornadas.

En realidad, lo que ocurre cuando se producen las agujetas es que las fibras más débiles de nuestro organismo se rompen y permiten crear fibras mucho más fuertes, por lo que aunque las agujetas sean un mal trago, en el interior de nuestro cuerpo son un ejemplo de fortaleza.

Por eso, en nuestros consejos saludables de hoy hablaremos de cómo prevenir las agujetas, con lo cual, nuestra práctica del ejercicio mejoraría y sería mucho más saludable.

Calentamiento previo: al irnos preparándonos para un esfuerzo de alta intensidad, se reduce el número de microrroturas, pues los músculos están más predispuestos al esfuerzo.

Aumentar progresivamente el esfuerzo: comenzar suavemente para ir aumentando, a medida que pasan los minutos. Los tejidos se adaptarán paulatinamente a los cambios.

Estiramientos posteriores al esfuerzo: con ejercicios de alta intensidad es necesario realizar estiramientos de forma secuenciada al final de la sesión. De esta forma, al acabar el esfuerzo, en los lugares en los que la musculatura se encuentra muy contraída, se deberá realizar un estiramiento lento, pasivo y progresivo con cuidado.

Realizar un entrenamiento posterior de recuperación: favorece la recuperación de los tejidos y evita las agujetas, y lo más importante, las lesiones.

Llevar una correcta hidratación previa y posterior al ejercicio: podría ser interesante preparar en casa medio litro de agua con bicarbonato sódico, el zumo de un limón y una cucharada sopera de azúcar. Se deberá tomar antes y después del ejercicio.

Tratamiento con frío: siempre se ha considerado un buen remedio para bajar la inflamación.

Intentar no sobrepasar nuestra capacidad: no ir más allá de la capacidad de cada uno, pues aumentarían las microrroturas, produciendo más agujetas que en caso de no haber sobrepasado el límite.

Masaje terapéutico: es especialmente recuperador recurrir a una sesión en manos de un fisioterapeuta, o una persona con altos conocimientos en masaje deportivo.

Tomar alimentos ricos en vitaminas C y E: son alimentos antioxidantes, como zumo de cerezas, que tiene altas propiedades antiinflamatorias y analgésicas.

Recurrir a antiinflamatorios: suele ser lo último que se haga, y no es especialmente recomendable.

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