Lunes, 23 enero, 2017

Acusado de matar a su mujer en Cúllar: “Me asusté. Se me bloqueó la cabeza y no supe lo que hice”

La acusación particular, que ejerce la hija de la fallecida, eleva su petición a los 25 años de cárcel por asesinato, y exige 150.000 euros en concepto de responsabilidad civil por el perjuicio ocasionado

Jurado | Foto: archivo
E.P.


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El hombre, de iniciales A.G.B., acusado de asesinar a tiros con una escopeta a su mujer en la vivienda que ambos compartían en Cúllar (Granada) el 4 de septiembre de 2014 ha señalado este lunes ante el jurado que lo enjuicia en la Audiencia de Granada que aquel día ella estaba muy enfadada por su hora de llegada a casa y que le profirió una serie de amenazas por las que quedó “bloqueado” y le llevó a disparar contra ella: “Me asusté. Se me bloqueó la cabeza de tal manera que no supe ni lo que hice”.

La Fiscalía reclama para él 20 años de prisión por un delito de asesinato con la circunstancia agravante de parentesco y la atenuante de confesión, pues reconoció ante la Guardia Civil ser el autor del crimen machista. Además, se enfrenta al pago de una indemnización de 90.000 euros para la hija de la víctima, de una relación anterior.

La acusación particular, que ejerce la hija de la fallecida, eleva su petición a los 25 años de cárcel por asesinato, y exige 150.000 euros en concepto de responsabilidad civil por el perjuicio ocasionado, mientras que la defensa alega que el acusado estaba bajo los efectos del alcohol y solicita una condena por homicidio con esa atenuante muy cualificada –además de las de confesión y anomalía o alteración psíquica– a cinco años de prisión.

El procesado, que intentó suicidarse tras matar a su mujer, ha explicado que en aquella época sufría una depresión, aunque ha admitido que no tomaba medicación para tratarla. Además, ha negado, como sostiene su propia defensa, que el día de la muerte de su esposa hubiese bebido más de lo normal, o que se le hubiera cambiado el carácter tras jubilarse, poco tiempo antes.

Ante el tribunal popular, conformado por seis mujeres y tres hombres, el inculpado ha señalado que aquel 4 de septiembre de 2014 fue por la mañana al médico, quien le indicó que tenía una “gran depresión” y que por la tarde estuvo en el huerto y con unos amigos. Llegó a casa sobre las 20,30 horas, “a la hora habitual”, pero su mujer estaba “muy enfadada” y tuvieron una “discusión fuerte”. Ella, según ha incidido el inculpado, le amenazó e insultó a sus padres, ya fallecidos.

“Se me bloqueó la cabeza de tal manera que no supe ni lo que hice. Ella iba a llamar a su hermana. Yo no sé si eché la llave de la puerta de la casa o la cerré yo. Me asusté o me hizo mala reacción la medicación. Cogí la escopeta, que estaba en fundas en un armario. Se me escapó un tiro. Estaba nervioso. Y no sé porqué pero después salí fuera, y se ve que disparé a mi mujer”, ha sostenido el procesado, que ha insistido en que tras lo ocurrido ha estado “muy bloqueado”.

El acusado, que se ha limitado a contestar sólo a las preguntas de la Fiscalía y de su abogado, y no a las de las acusación particular y popular –que ejerce la Junta de Andalucía– o del propio magistrado-presidente del tribunal, ha apuntado que después de lo ocurrido entró de nuevo en la vivienda e intentó suicidarse pero el cañón largo de la escopeta evitó que atinara con el disparo.

Según ha afirmado, con el alcohol él no se “cortaba”, pero nunca llegó a estar borracho. En lo que respecta a su mujer, ha asegurado que nunca le había trasladado su intención de separarse y que no habían tenido muchos problemas anteriores, aunque en los últimos momentos sí discutían más. “Nos decían que éramos una pareja envidiable”, ha agregado.

Sin embargo, una de las hermanas de la fallecida sí ha indicado que ella quería separarse y ha calificado al procesado como un “lobo disfrazado de cordero”, siempre preocupado por las apariencias, pero en realidad un “machista, un falso y un intolerante”. “Por cualquier cosa se la liaba y le montaba la de San Quintín”, ha señalado la testigo, que el día del crimen estuvo con su hermana.

Tras dejarla en su casa, recibió de ella una llamada, en la que la ahora fallecida le pidió que fuera a su casa, que su marido se había encerrado en la casa y que no podía entrar. “Ella tenía una voz muy relajada, más de lo normal. Y yo presentí que algo malo pasaba”, ha mantenido la hermana, que cuando llegó se encontró a la víctima “tirada en el suelo como un perro”, viva pero inconsciente. “Yo sabía que las cosas no iban bien, pero jamás me imaginé que podía pasar esto”, ha apuntado la testigo, que ha negado que el procesado bebiera más de lo normal.

También la hija de la fallecida, de una pareja anterior, ha testificado en la sesión de este lunes y ha explicado que su madre no quería darle “disgustos” porque estaba embarazada de tres meses y que sólo se limitó a decirle que las cosas no iban bien y que quería separarse. Su madre tenía previsto reunirse con ella en Granada para “despejarse” al día siguiente de lo ocurrido, porque el embarazo le hacía “mucha ilusión”, pero su muerte truncó aquella visita.

ACUSACIÓN DE LA FISCALÍA

El fiscal sostiene que el acusado convivía desde hacía más de 20 años con su mujer en una vivienda tipo casa-cueva en Cúllar cuando, el 4 de septiembre de 2014, sobre las 21,30 horas, se inició una discusión entre los dos, que “venían siendo frecuentes en los últimos días”.

En un momento de la discusión, la mujer, que entonces tenía 62 años, salió al exterior de la casa y quedó dentro el procesado. Ella llamó a través de su teléfono móvil a su hermana, a la que pidió que acudiera a su casa ya que su marido estaba en el interior de la vivienda con la llave echada y no podía entrar.

Entretanto, el procesado, “movido por el propósito de acabar con la vida de su mujer”, tomó una escopeta de dos cañones –para cuya posesión tenía la correspondiente licencia–, abrió la puerta principal de la vivienda y salió el exterior con la escopeta cargada y preparada para ser disparada de manera inmediata.

A continuación, “de forma sorpresiva y sin que la mujer tuviera posibilidad alguna para reaccionar” debido a lo inesperado de la acción, el acusado, situado a unos cinco metros de distancia del lugar donde ella se encontraba, efectuó un solo disparo que impactó a su mujer en el abdomen derecho y región submamaria derecha.

Como consecuencia del disparo, “mortal de necesidad” al verse afectados órganos vitales, la mujer falleció de manera casi instantánea por un shock hipovolémico producido por la hemorragia.

Inmediatamente después de efectuar el disparo, el inculpado entró en la vivienda, cerró la puerta con llave y se dirigió a su dormitorio, donde se disparó a sí mismo está en tres ocasiones con la intención de suicidarse y acertó con el tercer y último disparo que le causó heridas en hemicara derecha y en la mejilla y mentón izquierdo.

Transcurridos escasos minutos llegó al domicilio la hermana de la mujer, que encontró a la víctima inconsciente tirada en la calle y alertó a los servicios sanitarios y a la Guardia Civil.

Efectivos de la Guardia Civil entraron en el dormitorio tras forzar la puerta de acceso y encontraron al acusado gravemente herido tumbado en la cama que había compartido durante años con su mujer. “Balbuceando”, de forma espontánea, manifestó a un agente que había disparado a su esposa porque “le estaba haciendo la vida imposible”.

Según la Fiscalía, no consta que en el momento de los hechos el acusado tuviera afectadas sus capacidades cognitivas o volitivas, por lo que conocía por tanto la ilicitud de los hechos cometidos y conservaba la capacidad de actuar conforme a esa comprensión.

El jurado enjuiciará el caso en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada hasta el día 8, fecha en la que previsiblemente quedará visto para veredicto.

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