Domingo, 20 Agosto, 2017

            

Acceso desigual y baja calidad de la atención a la maternidad, obstáculos de los objetivos de desarrollo sostenible

Aunque hay progresos en la reducción de la mortalidad materna, se mantienen diferencias a niveles internacionales y nacionales

Foto: E.P./PIXABAY/SANJASY
E.P.


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Cada año, alrededor de 210 millones de mujeres quedan embarazadas y dan a luz alrededor de 140 millones. Aunque se han hecho progresos en la reducción de la mortalidad materna a nivel mundial, se mantienen diferencias a niveles internacionales y nacionales. La brecha entre los grupos de países con las tasas más bajas y más altas de mortalidad materna se ha duplicado entre 1990 y 2013, según una nueva serie sobre salud materna publicada en ‘The Lancet’.

Hecha pública antes de que se celebre la Asamblea General de la ONU, revela una pobre atención de calidad, con el aumento de las tasas de sobre-medicalización, muy poco personal capacitado o recursos básicos en muchas regiones. Los seis ensayos de esta seria abarcan la epidemiología de la salud materna, el panorama actual de la atención y los servicios de salud materna, tanto en los países de ingresos altos como bajos, y los retos del futuro y las estrategias para mejorar el bienestar materno.

“En todos los países, la carga de la mortalidad materna se inclina de manera desproporcionada hacia los grupos más vulnerables de mujeres. Esta realidad presenta un desafío para el rápido proceso de aproximación necesario para lograr el objetivo de ‘no dejar a nadie atrás’ de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDGs, por sus siglas en inglés)”, dice uno de los autores de la serie, la profesora Wendy Graham, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical, Londres, Reino Unido.

Aproximadamente una cuarta parte de los recién nacidos en todo el mundo son alumbrados en ausencia de una partera calificada y mientras que un número cada vez mayor de madres están utilizando las instalaciones hospitalarias, la calidad de la atención varía ampliamente. Dos amplios escenarios describen el panorama de la mala atención de la salud materna: la falta de acceso oportuno a la atención de calidad (que se define como ‘muy poca o demasiado tarde’) y el exceso de medicalización en la atención prenatal habitual, durante el parto y postnatal (definido como ‘mucho o demasiado pronto’).

El problema de la excesiva medicación se ha asociado históricamente con los países de altos ingresos, pero es cada vez más común en los países de ingresos bajos y medios, aumentando los costos sanitarios y el riesgo de daño. Por ejemplo, el 40,5 por ciento de todos los nacimientos son ahora por cesárea en América Latina y el Caribe.

VARIACIONES EN LA ADHESIÓN A LAS PRÁCTICAS RECOMENDADAS

Hay un total de 51 directrices basadas en la evidencia en todo el mundo, sin embargo, los autores identifican amplias variaciones en cuanto a la adhesión a la práctica recomendada. Mientras que los nacimientos en instalaciones y con el personal especializado van en aumento en muchos países de bajos ingresos, los autores dicen que frases como “partera experta” y “atención obstétrica de emergencia” pueden enmascarar una atención de mala calidad.

Además, muchas instalaciones de nacimiento carecen de recursos básicos como agua, saneamiento y electricidad. Los autores advierten que la medición del progreso a través de la calificación del indicador de cobertura actual es insuficiente y no refleja la complejidad de las circunstancias.

“No es ético alentar a las mujeres a dar a luz en lugares con instalaciones con escasas capacidades, sin mecanismos de derivación, con proveedores calificados o donde el contenido de la atención no está basada en la evidencia. Estas deficiencias deben remediarse como una cuestión de prioridad”, añade otro de los investigadores, la profesora Oona Campbell, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical.

En los países de ingresos altos, las tasas de mortalidad materna están disminuyendo, pero todavía hay una amplia variación en el ámbito nacional e internacional. Por ejemplo, en Estados Unidos la tasa de mortalidad materna es de 14 por cada 100.000 nacidos vivos en comparación con 4 por 100.000 en Suecia.

VIGILAR MÁS LAS CAUSAS DE LAS MUERTES MATERNAS

La mayoría de los nacimientos en los países de altos ingresos tiene lugar en hospitales (por ejemplo, el 2 por ciento de todos los nacimientos tienen lugar en el hogar en Reino Unido) y la gran mayoría de los recién nacidos son traídos al mundo con ayuda de una partera capacitada. Sin embargo, los autores advierten que no toda la atención se basa en evidencia y se necesita una mejor vigilancia para entender las causas de las muertes maternas cuando se producen.

Además, apuntan a nuevos retos en la prestación de atención de alta calidad, como el aumento de la edad de gestación y las tasas más altas de obesidad. Los autores identifican cinco prioridades clave que requieren atención inmediata con el fin de alcanzar el objetivo global de SDG de una tasa de mortalidad materna de menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos.

Entre sus propuestas incluyen priorizar la calidad de los servicios de salud materna para que respondan a las necesidades locales, promover la equidad a través de la cobertura universal de los servicios de salud materna de calidad, la mejora de la salud laboral y la capacidad de las instalaciones, y garantizar una financiación sostenible de la salud materna y perinatal.

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