Jueves, 15 de Noviembre de 2018

            

A pico y pala con la recuperación de las acequias milenarias de Granada | Vídeo

Desde el 2014 hasta ahora, han participado más de 700 voluntarios en estos trabajos que han rescatado un total de 18km que llevaban entre 15 y 30 años abandonadas

Trabajos de recuperación de las acequias | Fotos: Lara Delgado
José L. Moreno | @morenoluaces


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A la entrada del pueblo de Cáñar huele a morcilla, chorizo y arroz con verduras. La cerveza corre en lo que parece una celebración. Es la ‘Fiesta del Agua’, que celebra que lo que vuelve a correr es el agua por las acequias milenarias de la comarca de la Alpujarra.

En el siglo X, en época del Califato de Córdoba, el líquido de la vida ya circulaba por recorridos que surtían a personas y cultivos. Seguramente, este tipo de acequias son muy anteriores, pero “las construcciones campesinas no dejan una huella monumental. Han de ser mantenidas y renovadas cada año para su correcto funcionamiento y para mantener cohesionada a la comunidad”, nos comenta Lara Delgado, miembro de del Laboratorio MEMOLab, de la Universidad de Granada. Un proyecto que desde 2014 pretende “recuperar y poner en funcionamiento de los sistemas históricos de regadíos”. Un trabajo en el marco del proyecto europeo del programa FP7 MEMOLA (2014-2017), que actualmente continua en el marco del proyecto europeo REACH del programa horizonte 2020.

 

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Desde que estos amantes de la naturaleza y lo rural comenzaron con las limpias en 2014, se han recuperado nueve acequias en la provincia de Granada, en zonas como Cáñar, Lugros o Jérez del Marquesado. “En total 18km que llevaban entre 15 y 30 años abandonadas.  Además hemos acudido todos los años ayudar en la su limpieza anual antes de la temporada de riego o de careo, pero también hemos colaborado en otras limpiezas como en la acequia nueva del Barranco del Poqueira o en Granada en la acequia de Romayla y en la acequia Real”, comenta Delgado.

Desde el 2014 hasta ahora, han participado más de 700 voluntarios en estos trabajos. Este año (desde febrero hasta mayo) han participado 171 personas como voluntarios junto con las comunidades de regantes locales. Un movimiento al que ahora se han sumado algunas instituciones.

Objetivo

Este proyecto supone la recuperación de un bien patrimonial como son las acequias y los sistemas históricos de manejo de agua, además de un reconocimiento de los valores culturales y naturales y del mantenimiento de las funciones productivas que constituyen su razón de ser. “Intentamos que esta iniciativa sirva de apoyo a los agricultores y ganaderos y a su labor y conocimientos. Es fundamental mejorar sus condiciones de vida y de renta, pero también lo es un reconocimiento explícito a los saberes ecológicos locales, a las prácticas y sistemas de gobernanza y a todos los servicios que nos prestan y los valores que generan con su actividad, que van mucho más allá de la producción de alimentos y materias”.

Y es que, además, estos trabajos se realizan mediante técnicas tradicionales con el azadón y la pala, y usando normalmente materiales locales, del propio terreno. “Se intenta de esta manera no solo mantener y recuperar prácticas y conocimientos, sino que el coste de la recuperación y el mantenimiento sea mínimo y su impacto positivo para el medio ambiente”, subraya Lara Delgado.

Trabajos de recuperación de una de las acequias | Foto: Lara Delgado

Rechazo a la ‘modernización’ de los sistemas de riego

La propia ciudad de Granada no la conoceríamos hoy en día sin su estrecha relación con el agua. “Las acequias y sistemas de regadío son una parte fundamental de nuestro patrimonio y nuestra historia. En términos de volumen y de impacto territorial son, sin duda, la principal herencia de época medieval. Son los principales elementos de nuestros paisajes y los que han condicionado nuestra red de poblamiento e incluso los términos municipales y la organización territorial”, afirma Lara Delgado. Porque seguramente, la Vega, los paisajes e, incluso, la Alhambra no las conoceríamos como son hoy en día sin la acequias.

“Actualmente las modernizaciones se entienden fundamentalmente desde una perspectiva productiva y el resultado suele ser la destrucción y sustitución de las de las acequias y el riego a manta por redes de tuberías y sistemas de riego a presión o riego localizado”, por lo que se están dando incentivos desde las administraciones para realizar estos cambios.

Por estos motivos, desde el Laboratorio MEMOLab, que trabaja siempre junto con las comunidades de regantes locales, apoyan una iniciativa de la federación de InterVegas en la recogida de firmas a través de dos aplicaciones para la defensa de los regadíos históricos: Una en Change y otra en Osoigo, para que los sistemas históricos de regadío se respeten,conserven y perduren. Porque destruir las acequias no es moderno ni sotenible.


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