Domingo, 17 Diciembre, 2017

            

10 mitos sobre dormir y el sueño

La Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos ha recopilado la lista de los mitos sobre el sueño más comunes

Mitos sobre el sueño


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Existen muchos mitos comunes sobre el sueño, solemos oírlos de forma frecuente y muchos incluso los ‘sufrimos’ con demasiado frecuencia. Algunas de estas creencias pueden ser inocuas pero en la mayoría de los casos tienen una repercusión en nuestro día a día que afecta a la calidad de nuestro sueño e incluso a nuestra salud.

La Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos ha recopilado la lista de los mitos sobre el sueño más comunes y los hechos reales que los disipan que recoge Infosalus:

1. Roncar es un problema común, en especial en hombres, pero no es perjudicial

Aunque roncar puede ser inofensivo para la mayoría de personas, puede ser un síntoma de un trastorno del sueño capaz de poner en riesgo la vida denominado apnea del sueño, en especial si se acompaña de somnolencia diurna grave.

En este trastorno se producen pausas en la respiración al dormir y la persona se puede despertar con frecuencia en la noche con sensación de ahogo. Estas pausas respiratorias reducen los niveles de oxígeno en sangre, pueden forzar el corazón y el sistema cardiovascular y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular e hipertensión.

2. Puedes ‘hacer trampas’ con el número de horas de sueño

Los expertos en sueño señalan que la mayoría de adultos necesita entre siete u ocho horas de sueño cada noche para un rendimiento, salud y seguridad óptimos. Cuando no dormimos lo suficiente, acumulamos un déficit de sueño que puede ser difícil de recuperar si se vuelve excesivo.

La deprivación de sueño se ha vinculado a problemas de salud como obesidad y hipertensión, ánimo y conductas negativas, menor productividad, problemas de seguridad en casa, el trabajo y la carretera.

3. Poner la radio, abrir la ventana o activar el aire acondicionado sirven para mantenerse despierto al volante

Estas ‘ayudas’ son inútiles y pueden ser peligrosas para la persona que conduce si siente somnolencia o sopor. Si te sientes cansado cuando estás conduciendo, lo mejor es dejar la carretera y aparcar en un área segura de descanso para tomar una siesta de entre 15 y 45 minutos.

Las bebidas con cafeína ayudan a superar el adormecimiento por un periodo corto de tiempo pero hasta pasados 30 minutos no tienen efecto. La mejor prevención para no sentir somnolencia al volante es haber dormido lo suficiente y bien en la noche anterior al viaje.

4. Los adolescentes que se duermen en clase tienen malos hábitos o pereza

Según los expertos en sueño, los adolescentes necesitan al menos entre 8 y 10 horas de sueño cada noche, en comparación con una media de siete a nueve horas en el caso de la mayoría de adultos. Su reloj biológico interno también les mantiene despiertos más tarde por la tarde-noche y les hace que se despierten más tarde por la mañana.

Sin embargo, muchas escuelas comienzan pronto por la mañana, cuando el cuerpo de los adolescentes quiere dormir. Como resultado, muchos adolescentes van a clase demasiado somnolientos para aprender, aunque no sea culpa suya.

5. El insomnio se caracteriza por la dificultad para quedarse dormido

La dificultad para quedarse dormido es uno de los cuatro síntomas que suele asociarse con el insomnio. Los otros incluyen levantarse demasiado temprano y no poder volverse a dormir, despertares frecuentes y despertarse sin sentirse descansado.

El insomnio puede ser un síntoma de un trastorno del sueño o de otro problema médico o psicológico/psiquiátrico y con frecuencia puede tratarse. Cuando los síntomas de insomnio se producen varias veces por semana y tienen un impacto sobre el funcionamiento diurno de la persona, estos síntomas deberían ser consultados con un médico u otro profesional sanitario.

6. La somnolencia diurna significa que una persona no duerme bastante

La somnolencia diurna excesiva es una condición en la que un individuo se siente muy somnoliento y tiene que quedarse dormido cuando debería estar alerta y despierto. Esta condición puede producirse incluso después de dormir lo suficiente y ser un signo de un trastorno médico subyacente o un trastorno del sueño como la narcolepsia o la apnea del sueño.

Estos problemas pueden tratarse y los síntomas deberían consultarse con un facultativo. La somnolencia diurna puede ser peligrosa y la persona puede sufrir más riesgos de accidentes de tráfico, lesiones y enfermedad y tener un deterioro de sus habilidades mentales, emociones y rendimiento.

7. Problemas de salud como obesidad, diabetes, hipertensión y depresión no están relacionados con la cantidad y calidad del sueño

Las investigaciones han descubierto una relación entre la cantidad y calidad del sueño de una persona y muchos problemas de salud. Por ejemplo, un sueño insuficiente disminuye la secreción de hormona de crecimiento, lo que se vincula al aumento de peso.

El sueño interrumpido afecta negativamente al declive normal de la presión sanguínea mientras dormimos, lo que conduciría a problemas cardiovasculares y de hipertensión. Además, la investigación muestra que el sueño insuficiente deteriora la capacidad de utilizar la insulina y podría sentar las bases de la diabetes.

8. Cuanto más edad tienes menos horas de sueño necesitas

Los expertos en sueño recomiendan un rango de siete a nueve horas de sueño para el adulto medio. Aunque los patrones de sueño cambian a medida que envejecemos, la cantidad de sueño que necesitamos no cambia.

Las personas mayores pueden despertarse de forma más frecuente por la noche y podrían en realidad conseguir dormir menos por la noche pero sus necesidades de sueño no son menores. Las personas mayores tienden a dormir más durante el día, estas siestas planificadas pueden ayudarles a promover la vigilia diurna.

9. Durante el sueño, tu cerebro descansa

El cuerpo descansa durante el sueño, sin embargo, el cerebro permanece activo, se ‘recarga’ y sigue controlando muchas funciones del cuerpo incluyendo la respiración. Cuando dormimos, vamos pasando por ciclos del sueño, el de movimientos rápidos de ojos (sueño REM) y el no-REM, en ciclos de 90 minutos.

El sueño no-REM tiene cuatro fases con características distintivas, la fase I en la que la persona se puede despertar con facilidad y las fases II a IV en las que se entra en un sueño profundo y se producen los efectos más positivos y reparadores del sueño. Sin embargo, incluso en estas fases de sueño profundo el cerebro puede seguir procesando información. El sueño REM es un sueño activo en el que se sueña, respiración y tasa cardiaca aumentan y se vuelven irregulares, los músculos se relajan y los ojos se mueven atrás y delante bajo los párpados.

10. Si despertamos en mitad de la noche, es mejor seguir en la cama, contar ovejas o dar vueltas hasta volver a dormir

Despertarse en la mitad de la noche y no ser capaz de volver a dormirse es un síntoma de insomnio. Los pensamientos o las visualizaciones relajantes podrían ayudar a inducir el sueño más que contar ovejas, algo que algunas investigaciones sugieren podría distraer más que relajar.

Sea cual sea la técnica empleada, la mayoría de expertos concuerdan en que si no te duermes en 15-20 minutos, deberías salir de la cama, cambiar de habitación y realizar alguna actividad relajante como escuchar música o leer. Vuelve a la cama cuando te sientas somnoliento y evita mirar el reloj.

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